Venezuela es formalmente una dictadura

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy, a espaldas de prácticamente todo el mundo, asumió Nicolás Maduro su segundo período como presidente de Venezuela. El país de Bolívar atraviesa una situación institucional tan delicada como su economía y su sociedad.

Probablemente hoy Venezuela sea la peor economía del mundo, en parte porque ya lleva prácticamente un lustro destrozando riqueza. Con una hiperinflación crónica y recesiva, nunca pudo superar la baja en el precio internacional del petróleo, el único producto en el que los caribeños son competitivos.

Si a ello le sumamos la crisis institucional nos encontraremos con la crisis social que azota a los venezolanos desde la muerte de Hugo Chávez. Son alrededor de tres millones de personas las que han emigrado desde 2013 a hoy. Y nada indica que lo económico y social vaya a mejorar prontamente.

El problema de Venezuela parece ser ante todo político. Las elecciones dejaron de ser limpias hace años y el gobierno democrático del chavismo mutó en un autoritarismo sostenido por el Ejército, quizás el bastión de apoyo más importante del régimen venezolano hoy.

En 2013, a meses de la muerte de Chávez, Maduro obtuvo una ajustadísima y sospechada victoria sobre Henrique Capriles. A partir de allí todo fue de mal en peor. Se han cerrado instancias del poder legislativo que le eran desfavorables al poder ejecutivo nacional. El grado de control de la Justicia por parte de Maduro es prácticamente total a partir de una reforma que implementó para eludir la destitución.

Los candidatos más competitivos y populares de la oposición están presos o exiliados. El cuadro de situación obtuvo su última característica en las elecciones de mayo de 2018. Entre el 35 y el 45 por ciento del padrón. Nada más. Ni siquiera se sabe con exactitud porque ya no hay organizaciones internacionales que avalen las elecciones.

Paulatinamente el gobierno venezolano queda en una posición de aislamiento. Solo un puñado de países reconoce a Maduro y enviaron algún representante a la investidura. Ni Estados Unidos, ni la Unión Europea consideran que el de Maduro sea un régimen democrático. En un extremo Paraguay directamente decidió cerrar su embajada en Caracas y romper relaciones diplomáticas hasta que se normalice la situación política.

Solo una salida democrática puede empezar a suturar la herida que se ha producido en la sociedad venezolana. Quizás también sea la única manera de detener la sangría económica. Lamentablemente para los venezolanos esa salida hoy parece estar muy lejos.

.

También te puede interesar...