Vacunas para todas las edades

Por Dr. Daniel Cassola

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) lanzó una campaña para que más adultos mayores se apliquen, junto con la vacuna antigripal, la que previene la neumonía. Esta inmunización incluye dos formulaciones que deben recibirse en forma secuencial: las personas sanas que nunca la recibieron, a partir de los 65 años, primero, la vacuna conjugada de 13 serotipos (VCN13), y a los 12 meses la de 23 polisacáridos (VPN23).

También deben aplicársela adultos de cualquier edad con factores de riesgo (con ocho semanas de separación entre ambas y repitiendo el esquema cada cinco años, si fuese necesario). En el primer caso, basta con acercarse a un vacunatorio con documento de indentidad; en el segundo, hay que presentar indicación médica.

La neumonía es una infección en los pulmones que se manifiesta con tos (con o sin expectoración amarillenta o sangre), fiebre, dificultad para respirar, catarro, escalofríos y frecuencia cardíaca aumentada.

“La vacunación contra el neumococo busca reducir la incidencia, las complicaciones, las secuelas y la mortalidad por neumonía, y enfermedad neumocócica invasiva. Para esta población, que es más vulnerable a su impacto, la vacuna es obligatoria y gratuita. Los mayores de 65 años no requieren prescripción para vacunarse. Por su parte, quienes tienen entre 2 y 64 años, pero presentan alguna comorbilidad, deben contar con una orden médica donde esté detallada su condición”, explicó Lopardo.

El Calendario Nacional de Vacunación, uno de los más completos del mundo, creció en una década hasta incluir a 15 millones de niños, con 20 dosis para cada uno. Pero lo que a veces se olvida es que también incluye a los adultos.

Según explica la doctora Carla Vizzotti, artífice de este esquema de protección durante su gestión a la cabeza de la Dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, los que no tienen ninguna condición de riesgo deben aplicarse la “doble adultos”(contra difteria y tétanos) cada diez años, y tres dosis de la vacuna contra la hepatitis B (“si no tienen el esquema completo, iniciarlo o completarlo, y si no se acuerdan si la recibieron, deben aplicársela”, destacó).

Los que nacieron después de 1965, también deben aplicarse dos dosis (si no recibieron ninguna después del año) del componente sarampión-rubeola. “Pueden darse cuatro vacunas en el mismo acto sin problemas”, aclaró la especialista.

También es importante recibir la vacunación antigripal. “Sabemos que la vacunación contra la influenza en adultos mayores previene entre el 17 y el 53% de los episodios de gripe en sí, pero más que eso nos preocupa la prevención de las complicaciones que conducen a la hospitalización por neumonía -indicó el doctor Pablo Bonvehí, jefe del Servicio de Vacunación de Cemic-. Y la vacuna es efectiva en entre un 32 y a un 45% para prevenir hospitalizaciones por neumonía”.

“Tenemos vacunas disponibles, pero lo que uno ve en la Argentina es que la cobertura es subóptima -afirmó Vizzotti-. La encuesta nacional de factores de riesgo que se hizo en el país en 2013 mostró que el porcentaje de personas que se vacuna contra la gripe ronda el 55% de las que tienen indicación, y en el caso del neumococo, esa cifra ronda apenas el 21%. Es una situación muy preocupante que está subestimada. Tenemos una herramienta disponible y tenemos que buscar los medios para favorecer el acceso de la población a esa herramienta de prevención”.

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