Uno de cada tres argentinos sufre de hipertensión arterial

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Por Dr. Daniel Cassola

Hoy 17 de mayo es el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, una enfermedad que muchos argentinos se enteran que tienen cuando sufren un episodio grave, como puede ser un infarto o un ACV.

Según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud la hipertensión arterial es la causa de muerte de 9,4 millones de personas por año. Además ocasiona el 45 por ciento de los ataques al corazón que se producen en todo el mundo y el 51 por ciento de los derrames cerebrales.

Como sucede con la gran mayoría de las patologías las sufren más quienes menos ingresos tienen. La OMS indica que la prevalencia de hipertensión arterial es mucho mayor en países de ingresos medios y bajos, porque al ser menor el acceso a la salud no hay diagnóstico temprano.

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica caracterizada por un aumento de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Puede no dar síntomas durante mucho tiempo, y por eso decimos que actúa silenciosamente. Si no se trata puede desencadenar complicaciones severas como un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral, que se pueden evitar si se controla adecuadamente. Además, la hipertensión es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal. Los hombres tienen más predisposición a desarrollarla que las mujeres, situación que se iguala cuando la mujer llega a la menopausia.

Amplios sectores de la población pueden padecer de hipertensión arterial durante años sin saberlo, lo que puede favorecer el desarrollo de cardiopatía y problemas renales. Incluso algunos pacientes pueden presentar dolores de cabeza, náuseas, vómitos, estado de confusión, sangrado nasal y cambios en la visión, que puede ser el anuncio de una forma grave de hipertensión que se conoce como hipertensión maligna. De todas maneras, no es necesario llegar a tal condición porque con controles periódicos de la presión se pueden evitar los estadios avanzados de la enfermedad.

Si bien la hipertensión no puede curarse, la amplia mayoría de los casos son tratables. Hay que seguir un tratamiento regular de por vida para controlar la presión. También hay medicamentos para controlar la presión pero es solo una parte del tratamiento y no la solución. Aquí debemos insistir una vez más en las costumbres de vida y los hábitos saludables.

Es fundamental cuidarse del sobrepeso, reducir el consumo de sal y no llevar una vida sedentaria. Para ello hay que ingerir verduras, legumbres y frutas regularmente y reducir el consumo de alcohol. Nunca está de más repetir que no hay que fumar. Y debemos reiterar que para mantenernos sanos es crucial realizar ejercicio físico de manera sostenida, 30 a 45 minutos diarios o 150 minutos distribuidos en 5 días. Por ello, una vez más alentamos el uso de escaleras y bicicletas, o simplemente las caminatas a un ritmo sostenido.

La hipertensión arterial está sindicada como uno de los grandes problemas de salud pública mundial del siglo XXI. Por eso la prevención tiene un lugar tan importante.

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