Una sola persona en la calle ya es una catástrofe

Por Dr. Daniel Cassola

La frase del título es de Juan Carr, titular de la Red Solidaria, una de las varias organizaciones no gubernamentales que en estos crudos días de invierno recorren las calles porteñas para asistir a los que duermen en veredas, palieres y demás recovecos.

Son acertadas las palabras de Carr por varios motivos. En primer lugar por una cuestión literal: nadie debería dormir en la calle, y mucho menos en invierno. En segundo lugar por una cuestión de salud. Estar en la calle en estas semanas es realmente un riesgo. No solo se puede morir de hipotermia, lo que serían los casos más extremos, sino que también quienes están en situación de calle se exponen a una serie de infecciones respiratorias que pueden ser realmente severas.

En segundo lugar se puede utilizar la oración del título para dar cuenta de otro problema. Que quede claro que uno solo es una tragedia pero realmente no sabemos cuántas son las personas que moran en las calles.

Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires las personas en situación de calle hoy son 1091, lo que confirma una progresión con respecto a años anteriores ya que el índice marcó 866 en 2016 y 1066 en 2017.

Ahora bien, según un censo realizado por distintas organizaciones el año pasado, las personas en situación de calle en la capital son 4394. Este número es avalado por distintas ONGs y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, que participó en la medición.

Por último, una de las organizaciones que participó el año pasado del censo, Proyecto 7, sostiene que durante este invierno hay 6337 personas en situación de calle, de los cuales aproximadamente 1500 son adultos mayores, que presentan un mayor riesgo sanitario que el resto de la población ante las inclemencias a las que están expuestos.

Más allá del debate sobre los números es difícil encontrar un barrio en el que no se vean, en algunas cuadras, colchones contra las fachadas que tienen techo o algún tipo de protección de la lluvia. En el centro de la ciudad por las noches son muchos los que duermen en los palieres de los grandes edificios que de noche se vacían de trabajadores y movimiento.

Afortunadamente hay gente que trabaja para proveer de mantas, alimentos y bebidas calientes a quienes duermen en las calles. Hay también refugios de ONGs y del propio Estado, pero no parecen ser suficientes.

Hoy, se tome la medición que se tome, la población en situación de calle está en aumento. No se percibe que haya una solución para atender un tema básico. Ojalá sea solo un error de percepción.

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