Una investigación realizada por argentinos para combatir al Parkinson y el Alzheimer

Por Dr. Daniel Cassola

Un trabajo realizado en conjunto por científicos argentinos del Instituto Inimec (Conicet) de Córdoba y colegas de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, avanza sobre los mecanismos que utilizan las neuronas para transportar información, denominado sinapsis, lo que permitiría en un futuro desarrollar un mejor conocimiento sobre cómo tratar enfermedades neuronales, tales como el Parkinson o Alzheimer, entre otras.

El transporte neuronal es un mecanismo extraordinario. Para que se produzca la sinapsis, la neurona debe producir todo en el cuerpo celular y transportarlo por su axón hasta las otras neuronas. El problema es que los axones pueden medir centímetros y hasta un metro de largo, un camino que parece infinito.

Y una falla en esta red de transporte es la que estaría detrás del Alzheimer, del Parkinson y de enfermedades priónicas, raros cuadros como el famoso mal de la vaca loca o enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en humanos. Este es el principal aporte del estudio.

“El estudio deja un mensaje de esperanza porque este proceso puede ser regulado por fármacos. Ahora hay drogas que pueden llegar hasta el cerebro y regular este mecanismo”, dice Gustavo Pigino, del Inimec y el Conicet, y quien dirigió el trabajo.

Como en toda red de transporte, hay rutas y camiones. Los “camiones” son unas proteínas llamadas kinesinas y dineínas que parecen caminar por los microtúbulos, las “rutas” celulares. “Hay una comunicación bidireccional entre las dos neuronas. Si se corta la comunicación, no conviene tener un sistema activo que no funciona porque gasta energía, entonces se dispara el mecanismo de muerte celular programada o apoptosis”, comenta Pigino.

En su último trabajo, publicado hace unas semanas en la revista Plos ONE, demostraron que este transporte no funciona en el caso de neuronas infectadas con un prión, una partícula proteica que puede provocar una infección.

Los priones no tienen ADN como una bacteria u hongo, ni ARN como un virus. Las enfermedades priónicas son muy raras (menos de diez casos por millón de habitantes) y afectan al cerebro. Por lo que general son fatales. Las proteínas priónicas están presentes en nuestro organismo pero con una estructura inofensiva. Cuando un prión infeccioso ingresa al organismo, por ejemplo, al ingerir carne infectada, transforma a los priones del organismo en su versión patógena.

Pigino encontró que los priones provocan un fallo en el transporte de neurotransmisores y otras sustancias a lo largo de los axones de las neuronas. “El defecto en el transporte no es que la kinesina se rompe, sino porque una enzima que la ayuda a funcionar, llamada CK2, se expresa de forma anormal y provoca que deje la carga que lleva en cualquier lado”, explica Pigino.

Lo que se logró, entonces, es la descripción de un mecanismo patológico.  A partir de ello se puede avanzar sobre el accionar de las enfermedades.

El siguiente paso es lograr un modelo in vivo con animales infectados con un prión en el que se le libere un inhibidor de CK2 en el cerebro. “Es un trabajo complejo porque requiere estudiar la farmacocinética para lograr la dosis justa”, advierte el investigador.

.

También te puede interesar...