Una cuenta pendiente

medic_publi

Por Dr. Daniel Cassola.
Un tema central dentro de cualquier política sanitaria es lo que concierne a los medicamentos.

Por el avance de la ciencia y la forma en que está configurado el sistema de atención, no hay salud posible sin medicamentos.

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de los precios y el papel de los laboratorios. Como todo sector de la economía, la industria farmacéutica intenta imponer sus condiciones y sus tarifas. La cuestión es qué se hace para evitarlo.

La presidente Cristina Fernández de Kirchner, en la apertura de las sesiones del Congreso en marzo, dijo que el Estado es el principal comprador de medicamentos, con un 55 por ciento del total. Esto se debe a lo que compran, por un lado los hospitales públicos, y por otro las obras sociales, principalmente el PAMI.

Además, el Estado cuenta con alrededor de 40 laboratorios que producen distintos tipos de drogas. Recientemente, para mencionar algunos ejemplos, en Santa Fe se comenzó a producir misoprostol, una droga de uso obstétrico que era fabricada por un solo laboratorio que podía manejar discrecionalmente el precio.

También el recuperado Instituto Biológico de La Plata participa de un consorcio que produce 3 millones y medio de comprimidos de glibenclamida, utilizado para la diabetes y para cubrir las necesidades del Plan Remediar.

O sea, hay producción pública de medicamentos, aunque no se aproveche todo su potencial. Incluso parecería haber una puja dentro del Estado entre quienes impulsan la producción pública y quienes buscan detenerla.

Decimos esto porque hace tres años se promulgó la ley número 26.688 sobre producción pública de medicamentos, pero como sucede con otras leyes de salud, el Ministerio de Salud de la Nación nunca la reglamentó. Es una lástima, ya que según indican los profesionales del Instituto Biológico de La Plata la producción pública puede ser hasta un 80 por ciento más barata que las compras que se hacen en el mercado.

Por estos días se presentó un nuevo proyecto que consiste en la creación de una Agencia Nacional para orientar la producción pública de medicamentos. La idea es poder competir y bajar los precios del mercado. Al centralizar la compra de insumos y la producción de medicamentos se busca ganar en competitividad.

La idea, como tantas otras, puede ser buena. La cuestión es llevarla adelante. El país tiene tanto las instalaciones como el recurso humano para poder realizar una producción pública de medicamentos de primer nivel. Aunque esto, por ahora, sea una cuenta pendiente.

.

También te puede interesar...