Una campaña de vacunación con magros resultados: a dos días del cierre resta vacunar a un cuarto de los chicos

Por Dr. Daniel Cassola

La Campaña Nacional de Vacunación contra sarampión, rubéola y paperas finaliza el viernes y, según reconocieron las autoridades sanitarias nacionales, casi un tercio de la población infantil que debía ser inmunizada se encuentra aún sin vacunar.

En medio de un resurgimiento de sarampión en la región, los escasos resultados de la iniciativa que busca reforzar la protección entre los niños argentinos fueron especialmente bajos en la provincia de Buenos Aires, donde la tasa de vacunados resultó una de las más bajas del país.

En este contexto preocupante, las autoridades sanitarias de la Nación instaron a las familias de niños de entre 13 meses y 4 años a aprovechar los últimos días de la Campaña para llevarlos a que reciban la inmunización, que “es obligatoria y gratuita”, a fin de alcanzar de este modo una tasa de cobertura mayor.

Al evaluar el resultado de la iniciativa, las autoridades sanitarias confirmaron lo que se temía: que un alto porcentaje de la población a la que apuntaba la iniciativa no fue llevada a vacunar. Contra los 2.817.000 niños que conformaban la población objetivo, el 18 de noviembre pasado sólo 2.054.779 habían recibido la dosis adicional.

“Todavía falta vacunar a alrededor de 750.000 chicos, con lo que la cobertura ha sido hasta ahora del 73% a nivel nacional”, reconoció el director de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, Cristian Biscayart.

“La Campaña Nacional de Vacunación contra sarampión, rubéola y paperas es una muestra lamentable de la falta de eficacia en las acciones. El 80% de los niños objetivo debía ser vacunado en octubre y el resto en noviembre; pero al 18 noviembre se había vacunado al 73% de la población lejos del 90% planificado. La peor situación se dio en la Provincia de Buenos Aires donde sólo se vacunó el 59%, con diferencias en los logros según cada municipio aunque sin alcanzar el objetivo”, dijo ayer al ser consultada sobre el tema Silvia González Ayala, titular de la cátedra de Infectología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata.

Como señala González, quien además integra la Comisión de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), el escaso resultado de esta campaña se da en un año en que “se ha producido la discontinuidad en la provisión a los puestos de vacunación de algunas vacunas”, como es el caso de la meningocócica conjugada tetravalente, la del virus papiloma humano tetravalente, la antipoliomielítica bivalente Sabin y la de varicela.

El problema se debió a diferentes motivos, asegura la infectóloga: “La ausencia de liderazgo en los diferentes niveles, la no provisión oportuna de los insumos (vacunas y material descartable para su aplicación) ni la asignación de recursos como horas extras o refuerzo de personal, el agotamiento de los vacunadores con más tareas y sin estímulos; y la baja/nula difusión en los medios masivos de comunicación, entre otras causas”.

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