Un discurso en el que la salud y la pandemia quedaron en segundo plano


En la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación el presidente Alberto Fernández anunció que se impulsará una investigación sobre el endeudamiento contraído durante el gobierno de Mauricio Macri. “Es imperioso que no permitamos nunca más que se genere un endeudamiento asfixiante a partir de la toma de créditos irresponsables”, dijo el presidente.

Por Dr. Daniel Cassola

El escándalo de la vacunación VIP produjo una pequeña crisis en el gobierno que rebotó hasta el sábado pasado cuando en varias plazas del país se organizaron movilizaciones contra el gobierno. Para peor, el diagnóstico positivo de Covid-19 de Carla Vizzotti, la nueva ministra, lleva a que el lavado de imagen que necesita la cartera sanitaria esté demorado. Las críticas, a lo largo del último tiempo, se acumularon sobre el gobierno que lidera Alberto Fernández. Primero por la longitud de la cuarentena, luego por la cantidad de infectados a pesar de las medidas, más tarde por la demora en la llegada de las vacunas y, por último, por la falta de transparencia de la campaña de vacunación.

Es imposible determinar con objetividad las motivaciones de una decisión política pero es muy probable que el anuncio del presidente sobre la investigación de la deuda tomada en el gobierno anterior tenga que ver con un intento de superar la crisis que generó la administración de la pandemia primero y de la campaña de vacunación después. De todas maneras, Fernández realizó algunas declaraciones significativas sobre la marcha de la pandemia. “Pudimos dar pasos significativos de la pandemia que aún nos asola. No teníamos ni vacunas para prevenirla ni remedios para eliminarla cuando nos atacara”, comenzó.

“No estábamos en una situación cómoda. Arrastrábamos una sociedad debilitada por el hambre y la pobreza, una economía escuálida y endeudada como antes jamás lo había estado, un sistema de salud quebrado que mantenía cerrado hospitales, dejaba vencer vacunas y permitía pasivamente la diseminación de enfermedades que creíamos retiradas. Debíamos enfrentar el incendio sabiendo que otros habían terminado con el agua”, dijo el presidente en un tono más confrontativo de lo habitual en él.

En cuanto a los problemas Fernández admitió que “durante el primer trimestre de 2020 la pobreza aumentó de 35,5 a 40,9”. “Es una situación grave que vamos a revertir”, prometió. A su vez, el balance que hizo sobre la marcha de la campaña de vacunación fue el siguiente: “Desde fines de diciembre estamos recibiendo a un ritmo menor al que acordamos contractualmente dosis de la vacuna Sputnik V. En febrero recibimos vacunas de Astrazeneca y en los últimos días un millón de dosis de Sinopharm de China. Sabemos que hay dificultades en la producción, pero conocemos muy bien las dificultades que atraviesa el mundo por la escasez y el egoísmo. Hoy el 10 por ciento de los países acapara el 90 por ciento de las vacunas”.

En seguida, sobre el mencionado escándalo refirió: “Seguiremos trabajando incansablemente y consiguiendo las vacunas. En este plan, las reglas son muy claras: si se cometen errores, la voluntad de este presidente es reconocerlos y corregirlos de inmediato. Cuando se dijo que esas reglas habían sido transgredidas me he encargado de recabar la información pertinente, aun cuando en lo personal me causaron mucho dolor, y tomé las decisiones que correspondían”.

Por último, optó como el ataque como método de defensa al decir: “Cuando debimos aislarnos en nuestras casas para recuperar los hospitales públicos que habían sido abandonados, firmaron solicitadas acusándonos de haber impuesto una ‘infectadura’. Muchos blasfemaron contra la vacuna elaborada por el Instituto Gamaleya. ‘Que se la apliquen sus votantes’, bramaba uno de ellos. Otros nos acusaron penalmente por envenenar a la población. Al poco tiempo, alzaron sus dedos acusadores con que el supuesto veneno que suministrábamos era insuficiente”.

Aquel comienzo de la pandemia, hace poco menos de un año, cuando se acordaron medidas preventivas con las figuras de la oposición que tienen responsabilidades ejecutivas quedó muy atrás. La pandemia, los errores propios y la dinámica de la política llevaron al presidente a una actitud de defensa agresiva. Mientras tanto las vacunas llegan con mayor rapidez, aunque todavía es una incógnita si Argentina podrá evitar o no la segunda ola de contagios.

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