Tuberculosis: en algunas zonas Argentina tiene índices africanos


Por Dr. Daniel Cassola

Las provincias más afectadas por la tuberculosis son Salta, Jujuy, Formosa y Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires se detectan casos en toda la zona sur y las villas de emergencia, donde los contagios se encuentran en ascenso desde el año 2013. 

Según las últimas estadísticas realizadas por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud en el 2018 se notificaron 9.635 casos de tuberculosis en el país. La mayoría se dio entre personas de entre 20 y 44 años, de las cuales fallecieron 297.

La pobreza, el hacinamiento, el consumo de drogas, la desnutrición y la exclusión aumentan su posibilidad de contagio y propagación. En los lugares más vulnerables, las tasas son comparables a las de algunos países de África (120 cada 100.000 habitantes).

La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa crónica producida por el bacilo de Koch, que se localiza generalmente en el pulmón, aunque puede afectar otros órganos. Suele afectar principalmente a las poblaciones más vulnerables, entre las que se encuentran las personas con bajos recursos económicos, las minorías étnicas, los migrantes y algunos individuos con otras condiciones de salud como los infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), las personas con diabetes, personas con adicción a drogas o alcohol y con trastornos mentales.

El contagio se produce cuando quien la padece elimina pequeñas gotas de saliva que contienen bacilos al toser, hablar o expectorar, teniendo mucha influencia las características del ambiente y la periodicidad y duración del contacto.

La mayoría de los pacientes se cura en un periodo de seis meses o más de acuerdo a la categoría de la enfermedad si reciben tratamiento y lo cumplen de manera adecuada, para lo que es necesario algún tipo de supervisión o acompañamiento.

Se estima que hay 9 millones de casos nuevos por año en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Además, la tuberculosis es la novena causa de muerte, y la primera, por encima del VIH, si se tienen en cuenta las enfermedades producidas por infección.

El Día Mundial contra la Tuberculosis se conmemoró ayer 24 de marzo y constituye una gran oportunidad para concientizar sobre esta enfermedad, las medidas de prevención y su tratamiento, para lograr un compromiso global para ponerle fin definitivamente.

El lema este año fue «Es hora de actuar», pone el acento sobre la urgencia de adoptar medidas para cumplir los compromisos adquiridos por los líderes mundiales, a saber:

Aumentar el acceso a la prevención y el tratamiento.

– Establecer la rendición de cuentas de la salud pública.

– Garantizar una financiación suficiente y sostenible, en particular para la investigación.

– Poner fin a la estigmatización y la discriminación.

– Promover una respuesta a la TB que sea equitativa, basada en los derechos y centrada en las personas.

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