Tratamiento de plasma, la mejor herramienta que existe al momento contra el coronavirus


La lógica del tratamiento de plasma se aplicó por primera vez en el siglo XIX. Si bien faltan pruebas científicas, los pacientes tratados mostraron, por lo general, buenos resultados. La dependencia de la donación de los recuperados.

Por Dr. Daniel Cassola

La pandemia llevó a la humanidad a repasar grandes catástrofes sanitarias de su historia para encontrar soluciones. El tratamiento de plasma, en este sentido, se aplicó por primera vez alrededor de 1890 para combatir distintos brotes de enfermedades infecciosas antes de la invención de los antimicrobianos. Y en el siglo XX el plasma se utilizó para tratar enfermedades como el sarampión, las paperas y la gripe. En tiempos contemporáneos se registra su uso contra la gripe A H1N1 en 2009 y contra el brote de Ébola en África en 2013.

Hoy por hoy el de plasma no es el único tratamiento que se está aplicando contra el coronavirus, pero sí es el que mejores resultados está arrojando. Para efectuarlo lo que se necesita, justamente, es el plasma de un paciente recuperado. El plasma es un líquido amarillento que es aproximadamente el 55 por ciento de la sangre, es el ‘armazón’ donde se encuentran suspendidos los glóbulos rojos y blancos y las plaquetas. Cuando alguien se infecta, es decir cuando un microorganismo ingresa al cuerpo humano, se genera una respuesta del sistema inmune: la producción de anticuerpos por medio de los glóbulos blancos. Estos anticuerpos permanecen en la sangre, en el plasma, durante cierto período de tiempo para proteger al cuerpo de nuevas infecciones. Por ello es que se busca el plasma de los pacientes recuperados, o sea aquel que tiene anticuerpos contra el coronavirus.

Con un protocolo base y algunos ajustes que realizan los distintos centros de salud en todo el país, el tratamiento de plasma ya se aplicó en cientos de pacientes. Por ahora la calificación que utilizan los expertos es que el tratamiento produce “buenos resultados en general”. La respuesta a la trasfusión de plasma no es inmediata, ya que el común de los pacientes presenta mejorías a las ocho horas.

En las últimas horas suscitó algunas polémicas el método de elección por el cual algunos pacientes reciben el tratamiento de plasma y otros no. Según explicaron desde el Instituto de Hemoterapia de la provincia de Buenos Aires se trata de una decisión “estrictamente médica” de la que participan tanto los profesionales que están encargados del paciente en el centro de salud como sus pares de la Dirección Provincial de Hospitales. El tipo ideal que recibe el tratamiento es un paciente grave, que cursa alrededor del séptimo día de la enfermedad, pero que todavía no recibe asistencia mecánica respiratoria. Se aplicó en pacientes muy graves, lo que se llama ‘uso compasivo’, pero en ningún caso arrojó resultados positivos, por lo que por el momento se descarta para esas situaciones.

Es fundamental la donación para poder realizar los tratamientos, por lo que cuantos más recuperados se acerquen mejoran las posibilidades de dar el plasma a quien lo necesita. Sin embargo, no todos pueden donar. Se estima que un 20 o 30 por ciento de quienes tuvieron coronavirus y se curaron pueden donar. En principio están los límites propios de los donantes de sangre y en particular, los recuperados deben haber pasado 14 días sin síntomas. A ellos se les hacen dos pruebas de PCR en un intervalo de 24 horas. Con esos resultados negativos y una entrevista médica pueden donar.

El tratamiento de plasma depende de un recurso escaso y es aplicable solo a un porcentaje de los pacientes de la pandemia. No es, ni está cerca de ser, una solución definitiva. Pero sí se trata de una herramienta con la que no contábamos en marzo, cuando el coronavirus llegó a la Argentina.

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