Siguen sin reglamentar la Ley para combatir al Chagas diez años después de su sanción

Por Dr. Daniel Cassola

La norma aprobada por el Congreso en 2007 establece como prioritaria tanto la prevención como las campañas para la erradicación definitiva de las formas de transmisión. La Auditoría General de la Nación (AGN) actualizó un trabajo que había hecho en 2012 relacionado con la enfermedad de Chagas, la principal endemia del país, y comprobó que muchas de las recomendaciones que había realizado no se llevaron a cabo.

Uno de los ejemplos más claros es que sigue sin reglamentarse la Ley 26.281, sancionada en agosto de 2007, y continúa sin establecerse la autoridad de aplicación. En el país hay 1.600.000 personas infectadas por el Chagas, de los cuales 255.558 son menores de 14 años y más de un millón, mayores de esa edad. Todos los años nacen 1.300 chicos infectados por transmisión de madre a hijo. Se trata de una enfermedad que afecta a los más pobres y está asociada a las malas condiciones de vida.

“El Programa de Chagas (PNCh) depende orgánicamente de la actual Subsecretaría de Prevención y Control de Riesgos”, destaca la AGN en su informe, aprobado en mayo y presentado la semana pasada. Pero el Plan está, “de hecho”, bajo la órbita de la Dirección de Enfermedad Transmisibles por Vectores, lo cual le quita “institucionalmente” el “carácter prioritario” que la Ley le otorgaría “a la prevención y el control de la enfermedad de Chagas” de estar reglamentada.

Sí se notaron avances en la interrupción de la transmisión vectorial, aunque por debajo de la meta (sólo en nueve de 19 jurisdicciones endémicas). Pero no hay mejoras en los casos de recién nacidos de madres chagásicas ni en chicos de entre 6 y 12 años, tal como establece la Ley. Sobre este punto es importante recordar que en nuestro país cuatro de cada 100 mujeres embarazadas tienen Chagas.

La mayoría de los bebés “no son diagnosticados en la etapa de mayor efectividad del tratamiento”. Los controles que, según la legislación, deben realizarse a menores de 14 años, son pocos. En 2015, sólo se tomaron muestras al 3,4% de la población a controlar y en 2016, sólo al 2,4%.

La AGN remarca que los 490 agentes que dependen de la ex Coordinación Nacional de Control de Vectores “trabajan en acciones de control de enfermedades transmitidas por otros portadores”, tales como paludismo, dengue y zika. Y que sólo hay una Coordinadora Técnica con “dedicación exclusiva” en el PNCh.

La AGN resalta que “no se alcanzó la meta de interrupción de la transmisión vectorial en los lapsos previstos” y en su nuevo trabajo recomienda la provisión de personal idóneo para que intervenga en un plan de control vectorial “con metas claras y precisas”.

También observaron la falta de evidencia “de la implementación sistemática de campañas masivas a nivel nacional para informar, concientizar a todos los sectores sociales y promover la participación comunitaria activa”.

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