Si se caen las clínicas se derrumba el sistema de salud

La falta de actividad impacta en los prestadores de la salud que deben afrontar mayores gastos pero ven reducidos sus ingresos por la cuarentena. El sistema público no podría soportar la atención del total de la población, y menos durante una hipotética crisis.

Por Dr. Daniel Cassola

Como quienes nos siguen desde hace tiempo saben, el sistema de salud está compuesto por una variedad de actores que, de manera más desordenada que ordenada, cumplen con la atención de los distintos sectores de la población.

La cabeza de la pirámide de los recursos está habitada por las empresas de medicina prepaga que atienden a los sectores más pudientes de la población, gozan de ingresos cuantiosos y manejan recursos suficientes, no solo para dar atención de salud, sino para dar servicios de hotelería a quienes deben utilizar sus instalaciones.

Luego están las clínicas que atienden a la seguridad social, es decir las obras sociales nacionales, provinciales y sindicales de todo el país. Se trata de un vasto grupo de instituciones que da atención a la mayoría de los trabajadores en actividad del sector privado, a los del sector público a través de las obra sociales como IOMA (o la que corresponda según la provincia) o a los jubilados y pensionados mediante el PAMI. Las obras sociales de todo tipo no cuentan con las instalaciones propias para dar atención a sus afiliados por lo que complementan o basan sus prestaciones, depende el caso, en instituciones privadas que brindan un servicio público como es la salud.

Luego están los hospitales públicos, a los que recurre la población que no tiene cobertura social privada, pero a los que también cualquier ciudadano puede acudir en caso de accidente o emergencia. Son públicos los problemas de los hospitales antes de la pandemia. Pocos insumos, estructura obsoleta, planteles diezmados. Y, además una gran disparidad. No es lo mismo un hospital en la Ciudad de Buenos Aires que en el tercer cordón del conurbano, o en un pueblo del interior bonaerense. Incluso hay diferencias entre centros de la misma localidad. Hay hospitales porteños, por ejemplo, que están mejor mantenidos que otros.

Como todas las ramas de la actividad económica la salud está parada. Los hospitales públicos y las clínicas privadas de cualquier tipo de financiamiento están semi vacíos. Atienden urgencias, casi nada programado y están expectantes por los casos de coronavirus. Esto sucede desde que se estableció la cuarentena obligatoria hace ya casi cincuenta días.

Al tener menos pacientes internados, realizar menos operaciones, seguir menos tratamientos, las instituciones están dando menos prestaciones y por lo tanto facturando menos a las obras sociales. Mientras los ingresos caen los costos suben porque hay que mantener el plantel profesional o aumentarlo, gastar más en insumos de seguridad sanitaria (alcohol, barbijos, máscaras, camisolines, etcétera) que solo se consiguen a precios exorbitantes e incluso invertir más en estructura como camas o respiradores.

La pandemia, además, llegó en un momento delicado de toda la economía en general y muy preocupante para las cuentas de las clínicas en particular. Es por eso que es sumamente necesario la asistencia financiera para cubrir salarios, insumos y demás costos por parte del Estado. Según un estudio realizado por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI) en abril la facturación de las instituciones privadas caerá un 50% interanual, mientras que para el trimestre mayo, junio y julio, la baja rondará el 65%. Al mismo tiempo el aumento de los costos del período febrero-abril de este año alcanza al 15%. 

Si las clínicas no cuentan con recursos no van a poder pagar insumos ni salarios. Sin insumos y sin trabajadores no se puede dar atención. Si no se puede dar atención es probable que la clínica cierre. Con menos prestadores una crisis de casos por coronavirus, o cualquier otra enfermedad, puede ser un desastre porque ni el sector público ni los prepagos del sector ABC1 pueden hacer frente a toda la demanda de atención.

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