Ser peatón, una actividad sumamente riesgosa


Por Dr. Daniel Cassola

Las estadísticas mundiales indican que los peatones son los usuarios más vulnerables en el sistema del tránsito: en todo el planeta cada año se producen más de 270.000 muertes entre quienes caminan por las calles y veredas.

En Argentina, el año pasado se estima que más de 1600 peatones murieron en el tránsito. Más del 20% de todas las víctimas fatales. En 2018, 65 peatones murieron en la ciudad de Buenos Aires, constituyendo el 44% del total de los muertos en el tránsito.

Cuando tenemos la suerte que un vehículo nos dé la prioridad peatonal en las esquinas, en general lo agradecemos con un gesto o una palabra, lo que indica que algo anda mal. Dar las gracias es algo positivo, pero en estos casos, más bien, pone de manifiesto que sentimos que nos están haciendo un favor y no el cumplimiento de una obligación por parte de los conductores y el ejercicio de un derecho como peatones.

Por estas tierras es habitual que los conductores ignoren al peatón. En las esquinas o sendas peatonales, aún con semáforo a su favor, la mayoría de las veces, los peatones tienen que parar para dejar pasar a autos, colectivos, camiones, motos y bicis. Lo curioso es que esos conductores, cuando bajan de sus vehículos, pasan a ser peatones también. Todos somos peatones.

La legislación de tránsito establece que los vehículos deben dar la prioridad a los peatones que cruzan la calzada por las esquinas o sendas peatonales, y con el semáforo a su favor, donde lo hay. Sin embargo, según un estudio de la organización no gubernamental Luchemos por la Vida, solo el 10% de los conductores les da la prioridad en la ciudad de Buenos Aires. Esto estimula a los peatones a cruzar por cualquier parte. Sólo un 10% de estos cruzan correctamente.

Es por ello que desde lo asociación mencionada se proponen una serie de actividades y políticas para mejorar la situación de los peatones:

– Concientizar y educar: son necesarias campañas publicitarias de concientización en radio, televisión y medios audiovisuales, para generar conciencia en los conductores sobre la vital importancia de respetar y otorgarle al peatón su prioridad.

– Implementar cambios urbanísticos para favorecer que los peatones y los conductores se encuentren lo menos posible, incrementando las áreas peatones, con pasos peatonales bajo y sobre nivel, reductores de velocidad, chicanas, etc.

– Controlar y sancionar a los conductores transgresores de la prioridad peatonal (casi no se labran actas por esta grave infracción) y de las velocidades máximas permitidas, para evitar que continúen estas muertes evitables.

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