Seguridad en la tercera edad

Adultos Mayores

Por Dr. Daniel Cassola

Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad actual es la seguridad. Ocupa horas en todos los medios de comunicación y es tema de debate en todas las campañas políticas. Más allá de las grandes soluciones y de los factores sociales que contribuyen o no a la producción de delitos, hay pequeñas medidas que se pueden tomar en la vida cotidiana para vivir de manera más segura.

Sobre todo cuando nos referimos a la tercera edad, que está compuesta por los millones de trabajadores jubilados que viven en todo el país. Es, por razones biológicas, uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. Por un lado no presentan una amenaza física para los delincuentes. Por el otro, la disminución de los sentidos, como la audición o la vista, los hacen más propensos a ser víctimas de engaños.

Según comentan los expertos, los violentos episodios se ejecutan de infinitas maneras y revelan una verdadera industria del robo con expresiones de gran ingenio delictivo que logra derribar las barreras preventivas que tienen los abuelos. En los últimos tiempo, hubo casos incluso en los que se utilizaron a menores de edad para lograr la compasión de la víctima. Otra de las técnicas es utilizar disfraces o la caracterización como empleados de empresas privadas. Según información policial, los delincuentes hasta logran conseguir uniformes de compañías de servicio y fabrican credenciales truchas.

Es muy difícil la prevención cuando la modalidad se extiende tanto entre la delincuencia, ya que generalmente atacan a personas solas, que casi no prestan resistencia. Lo que sí podemos tener son pequeñas conductas que nos permitan vivir de un modo más seguro.

En nuestros hogares podemos seguir los siguientes consejos:

  • Asegúrese que sus cerraduras, puertas y ventanas sean fuertes y que no puedan romperse fácilmente.
  • No abra la puerta sin antes fijarse por la mirilla o por una ventana segura para ver quién está ahí. Si no conoce a la persona, pídale que le muestre prueba de que él o ella es quien dice ser antes de abrir. Recuerde, usted no tiene que abrir la puerta si se siente incómodo.
  • No mantenga grandes cantidades de dinero en la casa.
  • Conozca a sus vecinos.

En la calle debemos adoptar las siguientes conductas preventivas:

  • Procure mantenerse alerta. Camine con un amigo. Si maneja, no abra la puerta o baje los vidrios del carro a extraños. Estaciónese en lugares bien iluminados.
  • No lleve consigo mucho dinero en efectivo. Coloque su monedero, dinero o tarjetas de crédito en un bolsillo interior. Lleve su billetera cerca del cuerpo. No le ofrezca resistencia a un ladrón – entréguele el dinero de inmediato.

Para prevenir engaños, o “cuentos del tío” podemos recomendar:

  • No tema colgarle el teléfono a un vendedor telefónico. Recuerde que siempre puede decir no a cualquier oferta.
  • No dé ninguna información personal por teléfono, como el número de su tarjeta de crédito o de su cuenta bancaria, a menos que usted haya hecho la llamada. Tenga cuidado al devolver una llamada de ventas.
  • No se deje engañar con ofertas que parecen «demasiado buenas para ser ciertas». Usualmente, son estafas.

Estas son solo algunas de las conductas que podemos adoptar para vivir de manera más segura. Recordemos que un pequeño detalle puede significar la diferencia entre sufrir o no un episodio de inseguridad. No se trata de tener miedo sino, simplemente, de estar atentos.

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