Se triplicaron los casos de sífilis porque suponen que hay menos cuidados al tener relaciones sexuales


Por Dr. Daniel Cassola

La medicina avanzó contra el HIV de tal manera que cada vez hay menos contagios y tratamientos más eficaces contra el SIDA. El diagnóstico precoz también ayuda a que todo tenga mejores posibilidades.

El coletazo que suponen los especialistas es que la gente se cuida menos, utiliza con menor frecuencia preservativos, por lo que aumentan los casos de otras enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis.

Según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la tasa de la enfermedad en varones y mujeres jóvenes y adultos se triplicó entre 2013 y 2017: pasó de 11,7 a 35,2 por cada 100 mil habitantes y tiene en alerta a las autoridades sanitarias.

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual producida por una bacteria que se transmite por relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) sin preservativo con una persona infectada. También existe la transmisión vertical, que es la que ocurre de madre a hijo durante la gestación.

Se diagnostica a partir de un análisis de sangre y se trata con un antibiótico. Los síntomas aparecen 20 días después de que la bacteria entre al organismo y presenta varios estadios. La sífilis primaria se diagnostica por la presencia del chancro -o llaga- que se puede ubicar en el pene, ano, vagina o boca. Es importante puntualizar que el chancro no duele, de ahí que en algunas ubicaciones puede pasar inadvertido. En la sífilis secundaria aparecen lesiones en la piel que ocupan todo el cuerpo y que son contagiosas, al igual que el chancro.

Si no se trata en estos estadios mencionados, pasa a otros llamados latentes tempranos y tardíos, al continuar la enfermedad sin tratamiento luego de un tiempo prolongado, que pueden ser varios años, aparece la sífilis terciaria, que en este estadio presenta complicaciones graves.

Según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la tasa de casos de sífilis reportados en varones y mujeres jóvenes y adultos se triplicó entre 2013 y 2017, ya que pasó de 11,7 a 35,2 por cada 100 mil habitantes. Asimismo, la proporción de positividad en las pruebas de rutina que se realizan a embarazadas pasó del 2% al 3,2% en el mismo lapso.

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