Se cae un mito publicitario: una aspirina por día no hace bien al corazón


Por Dr. Daniel Cassola

El ejemplo paradigmático de la publicidad engañosa quizás sea el del cigarrillo. Durante décadas, prácticamente durante todo el siglo XX, hemos vistos hombres esbeltos y mujeres bellas fumando alegremente en pantalla. Fumadores que se veían sumamente saludables y sexualmente atractivos, sanos. Es más, el fumar se asociaba a la libertad, “el placer de la libertad”, era el slogan de una marca de cigarrillos.

Si le hubieran puesto el “placer de enfermar” hubiera sido más correcto. Luego de mucho tiempo la información sobre el fumar se revirtió en la opinión pública, al menos en occidente, y hoy suponemos la mayoría de la población tiene alguna noción sobre lo nocivo del tabaco. Por lo menos es más probable que alguien asocie la tos y no la libertad al cigarrillo.

Otro tanto ha ocurrido durante mucho tiempo con las gaseosas y los snacks. No se trata de alimentos saludables que mejoran la salud de niños bellos que corren en los parques sino que provocan caries y obesidad. Quizás donde todavía no se haya llegado con la información precisa es a las publicidades de bebidas alcohólicas, que parecen ocupar el lugar del tabaco durante el siglo pasado.

Pero el tema que nos ocupa hoy son las aspirinas. Otro producto sobre el cual han circulado mensajes al menos confusos. Luego de que durante varias décadas se extendiera la presunción de que una aspirina a diario ayudaba a reducir el riesgo de infarto, un accidente cerebrovascular y otros eventos cardiovasculares, las nuevas “Guías para la Prevención Primaria de la Enfermedad Cardiovascular” publicadas este mes por el Colegio de Cardiología de los Estados Unidos y la Asociación Americana del Corazón desaconsejan esta práctica en adultos sanos.

El documento de las dos entidades norteamericanas, difundido aquí por la Fundación Cardiológica Argentina, presenta recomendaciones para prevenir las enfermedades cardiovasculares vinculadas con el estilo de vida y otros factores que influyen sobre el riesgo de padecer este tipo de afecciones. No hace falta tomar aspirinas sino alimentarse sanamente, hacer ejercicio, beber moderadamente y no fumar.

Respecto de la toma diaria de una aspirina, basándose en los resultados de los últimos estudios científicos, las Guías ponen de manifiesto que puede generar más inconvenientes que beneficios en personas sanas, dado que aumenta el riesgo de hemorragias internas y de otros efectos secundarios. Un estudio en particular halló que en los adultos sanos mayores de 70 años la aspirina no sólo no tuvo ningún beneficio evidente sino que supone un potencial daño, por lo cual las guías desaconsejan fuertemente la aspirina como terapia protectora en este grupo de la población.

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