Sanidad firmó una paritaria del 27 por ciento, ¿Se podrá pagar?

Por Dr. Daniel Cassola

Las negociaciones paritarias del sector de la sanidad concluyeron en la semana que termina hoy con una suba en distintas etapas que recompone el salario de los trabajadores del área en un 27 por ciento. El último escalón es en febrero de 2019, para cuando el convenio estipula volver a sentarse a dialogar ante la posibilidad de una inflación mayor de la que ya se estipula.

La pregunta que nos hacemos ante el fin de las paritarias es la siguiente. ¿Podrán los efectores de salud pagar esos salarios? Porque en el papel los convenios son magníficos e impolutos pero luego hay que trasladarlo a la realidad, que está lejos de tener esas características.

En principio, las clínicas y sanatorios que trabajan en la atención de las obras sociales sindicales, nacionales y provinciales deberían ver recompuestos sus aranceles de manera tal que acompañe la paritaria. Es lo deseable y sensato pero aún está lejos de ser algo concreto.

Pongamos como ejemplo otro sector, que acompaña a la inflación con permanentes subas en sus tarifas. Nos referimos a las prepagas. El primero de agosto volvieron a aumentar las cuotas, que acumulan en 2018 un incremento del 19 por ciento. El año pasado subieron un 27 por ciento, y si anualizamos agosto 2017 – agosto 2018 ese porcentaje está por encima del 30.

La resolución gubernamental que permitió la suba de cuotas sostiene que el fundamento es “la variación de la estructura de costos de las empresas”. El razonamiento económico es elemental: aumentan los costos de producción del bien en cuestión y, por lo tanto, aumenta el precio del bien.

La misma operación básica no puede aplicarse en el sector de las clínicas que atienden a la seguridad social ya que sus costos, como vimos, son variables (salarios, impuestos, tarifas de servicios públicos, etcétera) mientras sus ingresos tienden a ser fijos por los aranceles que imponen las obras sociales.

Por ello es que si los financiadores no reconocen los costos de las clínicas el aumento salarial va a ser solo teórico, una bonita idea, que las empresas en cuestión no van a poder afrontar. Hoy la calma social parece estar a un tris de romperse por lo que cualquier retraso en el pago de salarios puede llevar al conflicto, paro, cese de facturación por parte de la empresa y, como consecuencia última, su cierre. Sería el peor final.

Pero es un final posible si los financiadores del sistema no reconocen la situación en la que se encuentran las clínicas. ¿Por qué lo que parece lógico para el subsector de la medicina prepaga no lo es para el subsector de los prestadores de la seguridad social? Al fin de cuentas, el salario de los trabajadores de la sanidad, por convenio, es igual en ambos subsectores.

De aquí a fin de año es posible que se autoricen más subas en las cuotas de las prepagas porque la estructura de costos continúa variando a medida que se vayan acumulando los aumentos salariales firmados esta semana. Es deseable que el mismo reconocimiento gubernamental reciban los prestadores de la seguridad social, que cumplen una función esencial. Ni las obras sociales ni los hospitales públicos pueden hacer frente a la atención de esta masa de población, que es aproximadamente la mitad del país.

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