Resulta preocupante que más de la mitad de los argentinos se automedique

Por Dr. Daniel Cassola

Un estudio realizado el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos, en colaboración con el Ministerio de Salud de la Nación, arrojó que el 53 por ciento de los argentinos se automedica.

Lejos está de ser una práctica inofensiva. Son cien mil las internaciones anuales que se derivan por mal uso de los medicamentos. En tanto que el 13 por ciento de las enfermedades de riñón que conducen a diálisis o trasplante, se debe al uso crónico de analgésicos, casi siempre en el marco de la automedicación irresponsable.

Los casos más comunes son para combatir los estados febriles o gripales y para paliar algún dolor. Los nombres de las drogas más utilizados a tales fines son paracetamol e ibuprofeno, cada una de las cuales tiene una infinidad de presentaciones distintas en el mercado.

Hay que dejar en claro que tomar un medicamento no es comer un caramelo. Primero se trata de productos con fecha de vencimiento, cosa que muy poca gente verifica en los envases. Por otro lado no son inocuos, o sea su consumo tiene uno o más efectos sobre el cuerpo.

Pongamos algunos ejemplos de investigaciones recientes. El ibuprofeno, uno de los analgésicos más comunes que emplean los deportistas para aliviar sus dolores, disminuye el crecimiento de los músculos, según un estudio que publicaron en la revista científica Acta Physiologica.

Es más, entre los efectos secundarios conocidos del ibuprofeno se indican: estreñimiento, diarrea, gases o distensión abdominal, mareo, nerviosismo y zumbidos en los oídos. Es más, según un trabajo publicado recientemente en New England Journal of Medicine, de Estados Unidos, se corrobora que puede haber una relación entre el consumo desmedido de ibuprofeno y la pérdida de la audición en las mujeres. La conclusión fue que las mujeres que consumieron regularmente durante un período de 5 años tienen un 10 por ciento más de posibilidades de ver afectada su audición.

A su vez, la principal contraindicación del paracetamol, la droga que contiene muchos productos que se venden como antigripales, es que su consumo desmedido puede afectar el hígado. ¿Lo sabrán los millones de argentinos que lo toman ante el primer síntoma de un resfrío común?

Un capítulo aparten merecen los antibióticos, cuya venta no debería darse sin prescripción, aunque al parecer es bastante común que suceda. El consumo de antibióticos sin seguir un plan supervisado por un médico hace más fuertes a las enfermedades.

Estamos en una era de hiper consumo, en la que productos de todo tipo desfilan ante nuestros ojos y están al alcance de nuestras manos. Debemos recordar que los medicamentos no son golosinas, y que si no los consumimos con precaución podemos llegar a agravar el problema que queremos solucionar.

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