¿Qué y cuánto necesita un jubilado para vivir hoy?

Por Dr. Daniel Cassola

Los jubilados, o al menos los mayores de 60 o 65 años, serán cada vez más. La tendencia al momento es irreversible en nuestra sociedad, tal como lo demuestra cualquier estudio serio de demografía y lo considera la Organización de Naciones Unidas. Ahora bien, ¿cómo viven o vivirán esas crecientes masas de adultos mayores?

En principio hoy los números no cierran. Según la Defensoría de la Tercera Edad que conduce Eugenio Semino, en mayo de 2017 un jubilado necesitó 16.134 pesos para cubrir su canasta básica.  Actualmente la jubilación mínima que paga la Anses es de 6.394 pesos. Otro sector, considerado de jubilaciones medias, percibe, luego de la Ley de Reparación Histórica, un haber que ronda los 11 mil pesos.

A primera vista, y según sostiene Semino, alrededor del 70 por ciento de los jubilados no logra reunir los poco más de 16 mil pesos que necesitaría para vivir. Vale aclarar que la canasta está confeccionada de manera muy austera.

En primer lugar se asignan los gastos básicos. Hay 3600 pesos por mes destinados a alimentos, o sea 116 pesos por día para las cuatro comidas. Luego se utilizan 4100 pesos para cubrir los gastos de vivienda. Aquí hay que considerar que esto alcanza solo si se paga un alquiler entre dos. Al menos en la Ciudad de Buenos Aires lo único que se puede alquilar por mes con ese dinero es una cochera.

Uno de los rubros que más aumento ha sufrido en los últimos tiempos es el de los medicamentos, con 3800 pesos por mes. A los servicios, que también han tenido subas considerables, se le asignan 900 pesos. Bajo el rubro higiene y limpieza se anota un gasto de 1600 pesos. Hasta aquí lo imprescindible, lo que no se puede ajustar. Son unos 14 mil pesos. La canasta se completa con gastos frugales en transporte, recreación y vestimenta que suman poco más de 2000 pesos por mes. Nadie puede decir que lleva una vida dedicada al lujo y la ostentación si cobra menos de 16 mil pesos por mes.

La vejez, la tercera edad, la jubilación, son un problema del futuro pero también del presente. Hoy se tienen que empezar a dar las condiciones necesarias para garantizar la vida digna de los más añosos. Según comenta Luis Quici, gerontólogo y presidente del Foro Interdisciplinario para Adultos Mayores (FIPEM), “la vejez no es algo que le pasa al otro sino algo latente en todos nosotros desde el momento que nacemos”.

“Los adultos mayores se encuentran en situación de desigualdad respecto del goce de los derechos humanos generalmente reconocidos y son vulnerables, en mayor medida que otros grupos, a violaciones específicas de estos derechos”, expresó Quici. Los números y las conclusiones que arrojan las mediciones de la Defensoría parecen darle la razón.

Por último, Quici advirtió que “es necesario un replanteo de las políticas ya que la pirámide poblacional sobre la que se trabajó en las últimas décadas hoy ya no existe. Antes la meta estaba en los 70 años de vida, hoy ya se habla de superar los 100”. La transformación demográfica más importante desde la caída de la mortalidad que vino con la era industrial ya está en marcha. Vamos o ya estamos en sociedades donde la tercera edad ocupa un lugar cada vez más importante.

El respeto a los derechos y un ingreso digno para este cada vez más amplio sector, son dos cuestiones básicas que desde hace tiempo deberían estar planeadas y en marcha.

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