¿Qué se hizo mal para llegar al millón de casos de coronavirus?

Se cumplen siete meses de las restricciones iniciadas el pasado 20 de marzo y las cifras ubican a la Argentina como el quinto país con más casos y el doceavo en muertes por Covid-19 en todo el mundo. Problemas de comunicación, medidas incumplidas y planes de detección aplicados con demora.

Por Dr. Daniel Cassola

Si bien las cuentas habrá que sacarlas al final, a siete meses de iniciada la pandemia y las medidas que determinaron la cuarentena es indudable que, al menos, hay que decir que hubo errores. El Gobierno Nacional adoptó una postura en la que priorizó, en su discurso, a la salud por sobre la economía. Hoy con más de un millón de casos y más de 26 mil muertos se puede pensar que algo debe haber fallado.

Lo más probable es que antes del fin de semana el presidente Alberto Fernández extienda la cuarentena hasta noviembre sin grandes cambios. Incluso, salvo un descenso drástico de los contagios, es probable que la dinámica se sostenga hasta marzo, para cuando calculan, dentro del mismo gobierno, que se podrá comenzar a distribuir y aplicar la vacuna.

Es probable que, a esta altura, el gobierno se aferre a la cuarentena no para solucionar el problema de la pandemia sino para que no empeore más de lo que ya lo hizo. Si se repasa lo sucedido en estos meses hay dos momentos en los que claramente se rompieron las restricciones, lo que da cuenta de medidas que no se cumplen. Primero entre abril y mayo se produjo un brote de casos en los llamados ‘barrios vulnerables’ de la Ciudad y el Conurbano. Luego, entre fines de agosto y comienzos de septiembre el foco del contagio se trasladó al interior, lo que marca la circulación del virus, y por lo tanto la circulación de las personas.

Algunos de los asesores médicos, infectólogos y epidemiólogos del gobierno han esbozado algunas reflexiones sobre lo que se hizo y lo que no en todo este tiempo. En principio, Pedro Cahn, infectólogo de la Fundación Huésped, rescató que sin la cuarentena «hoy habría cuatro o cinco veces más muertos porque no hubiesen alcanzado las camas», ya que durante los primeros meses de aislamiento se reforzó el sistema de salud de todo el país. En la columna del debe ubicó a la “falta de una política más enérgica de búsqueda de contactos”. “Habría que haber aislado a los contactos y testearlos para ir adelantándose al virus”, agregó Cahn. Es cierto. La carrera del contagio la ganó el coronavirus.

Por su parte, Gonzalo Camargo, presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias, consideró que «se logró, hasta ahora, que cada paciente que necesitó una cama y requirió respirador lo tuviera». Luis Cámera, de la Sociedad Argentina de Medicina, opinó que  “cada vez que hay una flexibilización, se piensa que volvemos a enero de 2020 y no es así, ese concepto quizás no lo supimos comunicar del todo bien». «No hemos logrado hacerle entender a la población que hay que tener un nuevo sistema de vida. No es agradable, pero lo tenemos que hacer para no pagar más muertes y números de casos», agregó.

No es el único especialista que hizo foco en el aspecto comunicacional. El infectólogo Eduardo Lópes, del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, declaró: “Me hubiese gustado una mayor comunicación dirigida a las franjas etarias que tienen fatiga más precozmente y tienden a incumplir las medidas de prevención, que son los adolescentes y los jóvenes”. La crítica más concisa también fue efectuada por López, que distintas oportunidades reiteró la necesidad de testear más. “El plan Detectar se implementó un poco tarde, cuando debió haber empezado más precozmente», añadió el especialista.

Más tests, más rastreo, mejor comunicación. Por ahora eso son los puntos señalados por los asesores del gobierno nacional a la hora de repasar lo sucedido. Seguramente con el correr del tiempo surjan análisis más profundos sobre lo sucedido en estos meses. Hoy Argentina no está en el lugar que se esperaba cuando comenzó la pandemia en marzo.

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