Preocupa la baja en la atención de enfermedades cardiovasculares

Por las disposiciones de distanciamiento social que se tomaron durante la pandemia de coronavirus se registran menos consultas, chequeos e intervenciones quirúrgicas. ¿Hay menos infartos y ACVs? ¿O hay menos atención?

Por Dr. Daniel Cassola

La principal causa de mortalidad en Argentina, y en gran parte de los países del mundo, es la enfermedad cardiovascular, ya sea el infarto, la insuficiencia cardíaca o el accidente cerebro vascular. A la espera de un pico de contagios de coronavirus que todavía no se produjo los hospitales, públicos y privados, permanecen semi vacíos.

Los primeros datos que comienzan a revelarse indican que la atención de este tipo de males descendió abruptamente durante la pandemia. Una iniciativa llamada “Stent-Save a life”, de carácter mundial, informó que entre el 20 y el 31 de marzo, durante la primera fase de la cuarentena, se efectuaron un 75 por ciento menos de angioplastias coronarias, un 80 por ciento menos de coronariografías o cateterismos y un 68 por ciento menos de angioplastias en pacientes con infarto agudo de miocardio.

Ahora bien, ¿Hubo, durante ese período, menos pacientes que requirieron este tipo de atención o estamos ante un gran problema de sub atención? No hay ningún indicio de una baja drástica en los casos de enfermedad cardiovascular por lo que lo segundo es mucho más probable que lo primero.

La falta de concurrencia al centro de salud ante un evento cardiovascular puede ser una verdadera tragedia. Según investigaciones clínicas recientes el 90 por ciento de los fallecimientos por infartos se dan en personas que no reciben atención médica. Es más, la mortalidad en estos casos es del 8,8 por ciento en los internados hospitalarios menores de 75 años y de poco más de 25 por ciento en los mayores, mientras que en infartos no tratados muere el 50 por ciento de los casos. De los restantes es muy probable que, sin atención, en un breve lapso de tiempo vuelvan a presentar síntomas de insuficiencia o, nuevamente, hagan un infarto.

“En otras partes del mundo está presentándose una situación similar, generando gran preocupación sobre la salud de los pacientes con enfermedad cerebrovascular, más allá del coronavirus. Tengamos en cuenta que la enfermedad cardiovascular, que involucra al infarto, al accidente cerebrovascular y a la insuficiencia cardíaca, es la primera causa de muerte a nivel mundial y en nuestro país”, remarcó el ex presidente del Círculo Argentino de Cardiólogos Intervencionistas, Aníbal Damonte.

“No estamos para nada en contra del aislamiento, solo queremos evitar que pacientes coronarios mueran en sus casas sin recibir atención médica. La disminución de las llamadas y concurrencia a emergencias significa, indefectiblemente, que hay personas con síntomas aguardando a que estos reviertan solos, porque no llaman a su médico o tienen miedo de ir a la guardia de un centro asistencial. Deben saber que los hospitales son sitios seguros, preparados para recibir a los pacientes que lo necesitan con todos los protocolos de seguridad que amerita esta pandemia”, resumió Diego Grinfeld, actual presidente del CACI.

No tiene ningún sentido quedarse en su casa si está atravesando un infarto, un ACV o un evento de esa magnitud. Obviamente no hay ninguna prohibición para que los infartados puedan llegar a los centros de salud. Seguramente las medidas de restricción fueron acatadas en demasía si alguien necesita atención médica que no tenga que ver con la pandemia y no la busca. El coronavirus no suspendió ni la muerte ni la enfermedad por otras causas.

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