Por los melanomas que provoca el sol mueren 10 argentinos por semana

Por Dr. Daniel Cassola

El melanoma es el tipo más grave de cáncer de piel, una afección que se origina justamente por la exposición a rayos ultravioletas (UV) provenientes del sol o del uso de cama solar y está muy relacionada con el tipo de piel de cada persona y sus antecedentes familiares. Este tipo de cáncer se caracteriza por el crecimiento descontrolado de las células que producen los pigmentos de la piel, pelo y ojos, los melanocitos.

En el mundo, la incidencia del melanoma va en aumento y, puntualmente en Argentina, se registran más de 1.400 nuevos casos de pacientes al año, lo que representa el 1,3 por ciento de los casos de cánceres en total. Esto se traduce en 4 mil argentinos que padecen esta patología, de los cuales fallecen 550 personas anualmente, con tasas de mortalidad levemente mayores en hombres que en mujeres.

Entre los principales factores de riesgo de desarrollar melanoma, se encuentra la historia de exposición a rayos UV (ultravioletas, naturales o artificiales) en forma crónica, acumulativa o exposiciones intermitentes extremas que produjeron quemaduras de sol, tener ojos y/o cabello claro o pelirrojo, tener muchos lunares y los antecedentes familiares de melanoma.

Por este motivo, y para potenciar las medidas de prevención, es clave entender qué comportamientos deben adoptarse para una exposición solar y qué tipo de productos, como el protector solar, pueden usarse para cada tipo de piel y edad.

Si bien la población más vulnerable son los pacientes con piel clara y ojos claros, cabello rubio y pelirrojo, cualquier persona puede desarrollar un melanoma, que pueden aparecer en la piel repentinamente sin una advertencia pero también desarrollar, por ejemplo, a partir de un lunar existente. Por este motivo es crucial estar atento a los cambios de color, tamaño y forma en lunares.

En general se recomienda por lo menos una vez al mes un simple y útil autoexamen de la piel conocido como el “ABCDE del melanoma”, con especial atención en lunares y manchas de la piel. Comúnmente, el melanoma es de color marrón o negro y presenta síntoma de picazón o sangrado, pero las verdaderas claves para detectar una amenaza potencial en la piel son: Asimetría, Bordes irregulares, Colores múltiples, Diámetro irregular y Evolución (mutación en tamaño o apariencia).

En el caso de identificarse alguna de estas anomalías en la piel es fundamental la consulta a un especialista. Si es identificado a tiempo, el paciente puede curarse mediante una simple intervención quirúrgica. Pero cuando, en cambio, su diagnóstico se da tarde, el cáncer puede haberse extendido a otras partes del cuerpo como hígado, pulmones, huesos y cerebro y complejizar la salud del paciente. Por eso es que es tan importante el autoexamen y la concientización sobre que todo bronceado se constituye como una herida en la piel, un órgano que tiene memoria y que puede dar claros indicios de una enfermedad potencialmente mortal.

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