Pequeños insectos, grandes amenazas

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy, como cada 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. El motivo escogido en esta ocasión por la Organización Panamericana de la Salud, OPS, tiene que ver con las enfermedades transmitidas por vectores, de las cuales las más comunes son el Chagas y el dengue.

Por distintos motivos estas patologías han expandido sus territorios de influencia. Tanto el cambio climático, como las migraciones, el aumento del transporte tanto aéreo como terrestre y la expansión de las ciudades posibilitan que más zonas sean habitables y favorables a la existencia de mosquitos y vinchucas.

En América, casi toda la población, 35 países en total, convive con el mosquito Aedes aegypti capaz de transmitir los virus del dengue, que puede presentarse con síntomas hemorrágicos graves que de no ser tratados adecuadamente, pueden llevar a la muerte. Durante las últimas décadas, América Latina se convirtió en la región con las cifras anuales reportadas más altas en el mundo. Según datos oficiales, en Argentina, el pico de casos de dengue se registró durante 2009, cuando se contabilizaron 27.943 casos y cinco decesos en 14 provincias. En 2010, se notificaron 1.280 casos; 322 en 2011; 272 en 2012 y en 2013 se registraron poco más de 2.900 casos.

El dengue puede prevenirse mediante el uso de ropas que sirvan de barrera en la exposición a la picadura y la reducción de criaderos cerca de las casas, incluyendo: el tapado de recipientes en los que se almacena agua, la eliminación de charcos y drenajes de los lugares en los que acumula el agua, la eliminación de recipientes inservibles donde se poza el agua y el control de la basura en los patios y jardines, además del uso de mecanismos para impedir el acceso de los vectores en las viviendas (uso de mallas protectoras en puertas y ventanas).

En cuanto al Chagas, transmitida por un vector, el Trypanosoma Cruzi, (vinchuca), es la principal enfermedad parasitaria que afecta al corazón en todo el mundo. Si de estadísticas se trata, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que la cantidad de infectados en Latinoamérica por el mal del Chagas asciende a 7-8 millones de habitantes, aunque la realidad demuestra que alrededor de 15 millones estarían hoy con análisis de sangre positivo. De ellos, un 30% presentaría afectación cardiológica de diferentes tipos y un 10% afectación del aparato digestivo o neurológico. En la Argentina, oficialmente se habla de 1.2 millones de infectados pero la realidad sería de 2.5 millones y 300 a 500 mil pacientes con afección cardíaca.

En la actualidad, el 60% de los pacientes con Chagas vive en las grandes metrópolis. Hoy en día, la enfermedad puede transmitirse sin necesidad del vector, ya que puede producirse por transmisión vertical, transfusional o por una nueva vía muy común en estos tiempos: la drogadicción endovenosa con jeringa compartida con una persona con Chagas.

Para prevenir ambas patologías, y otras enfermedades vectoriales, basta con medidas que son baratas y sencillas. La solución actual consiste en la eliminación de los vectores a través de la fumigación adecuada de los hogares, la vivienda digna y la educación sanitaria. Lo más importante para poner esto en marcha es la voluntad.

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