Para estar saludable hay que dormir bien

Por Dr. Daniel Cassola

La falta de sueño no se puede compensar. Si regularmente no respetamos las horas de sueño no vamos a poder recuperarlas en un fin de semana en el que nos pasemos, por ejemplo, todo el tiempo durmiendo la siesta.

Además no poder compensarse la falta de sueño no es gratis sino que pasa factura. Hay cierto consenso entre los especialistas que luego de un mes en el que alguien duerme regularmente menos de seis horas el cuerpo empieza a sufrir algunos desajustes.

Por ejemplo, “dormir menos de una hora de lo que uno debería disminuye la capacidad de estar alerta en un 33%”, asegura el doctor Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires, en una nota que reproduce hoy La Nación.

Por su parte, Pablo López, doctor en psicología de INECO sostiene que “descansar menos de seis horas afecta a las principales funciones cognitivas: la atención, la memoria y la consolidación del aprendizaje”.

El sueño se divide en dos ciclos que se repiten a lo largo de la noche: el REM y el NO REM. Mientras que la etapa NO REM se ocupa de la reparación física, la fase REM -la del sueño profundo- opera como una computadora que consolida las experiencias del día y las relaciona con otras memorias y que también repara las neuronas y genera nuevas conexiones entre ellas.

“Las horas de sueño nocturno son un factor determinante en el proceso de la consolidación de la memoria y del aprendizaje. Existe evidencia acerca del rol esencial del reprocesamiento de la memoria durante el sueño en la capacidad de recordar”, señala Daniel Pérez Chada, director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral.

Cuando dormimos menos, el cerebro está haciendo un esfuerzo extra para mantener la atención y así poder funcionar con normalidad. Pero ese esfuerzo no es gratis, se paga también a través del estado de ánimo. “Las dos consecuencias principales a nivel anímico son la irritabilidad y la ansiedad”, dice el especialista de INECO. Nos volvemos más intolerantes y menos creativos, tendemos a enojarnos con facilidad y quedamos más vulnerables a patologías como la depresión y los trastornos de ansiedad. Pérez Chada lo advierte: “existen numerosas evidencias que demuestran la relación que existe entre las alteraciones del sueño y las enfermedades psiquiátricas”.

Quienes duermen menos de seis horas por día están más expuestos a tener problemas de salud crónicos como la obesidad, la diabetes, las enfermedades del corazón y la alta presión sanguínea, entre otros.

Hay estudios que aseguran que dormir poco tiene consecuencias directas en el aumento del peso. En parte, esto se debe a que quienes duermen menos de seis horas tienden a comer más porque pasan más tiempo despiertos y, por otro lado, a que los desajustes del sueño afectan al metabolismo de la glucosa. Así lo explica Pérez Chada: “La restricción de las horas de sueño produce alteraciones metabólicas que generan un aumento del apetito y alteran los niveles de las hormonas que lo regulan. Cuando se prolonga el día y las comidas se ingieren más tarde se produce una desincronización entre el reloj circadiano ubicado en el sistema nervioso central y los mecanismos que regulan el apetito”.

En términos de salud dormir al menos seis horas por día es una buena inversión.

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