Pánico por invasión de alacranes en un barrio de Florencio Varela

FUENTE: Diario Popular

Una invasión de alacranes pone en vilo a los vecinos del barrio Pista de Trote, en Florencio Varela, luego de que la Municipalidad cortara el pasto en un predio con postes de alta tensión desde el cual, además, salen “víboras, ratas y arañas” que van a parar a las viviendas que rodean esos terrenos.

Varios ejemplares fueron hallados en distintos hogares y el pánico se extendió en todo el vecindario, donde reclamaron a las autoridades del Municipio que fumiguen dichas parcelas, las cuales tienen una extensión aproximada de 800 metros de largo por 100 de ancho.

Roxana Giménez, una de las vecinas que sufrió la desagradable visita en su casa, dialogó con DIARIO POPULAR y explicó que “el barrio ya había sufrido una epidemia de alacranes el verano pasado” y, sin embargo, las autoridades locales “no hicieron nada”. “Cortan el pasto una vez o dos veces por año, por eso el predio está lleno de bichos. Lo cortaron hace poco y las casas se llenaron de alacranes”, describió la mujer.

Asimismo, la vecina señaló que el arácnido “salió de abajo del lavarropas, dos segundos después de que mi hija (de 9 años) pasara caminando por ahí”. “Desde la Municipalidad nos quieren tranquilizar diciéndonos que no son peligrosos, pero nosotros sabemos que a niños y adultos mayores las picaduras les pueden dejar secuelas graves”, remarcó indignada.

En ese sentido, agregó que el predio por el que pasan los cables de alta tensión “divide al barrio” y muchos habitantes de la zona “cruzan el terreno caminando para tomar el colectivo”, porque “del otro lado no tienen asfalto”. “En un peligro”, consideró la mujer en relación a la gran cantidad de insectos y otras especies que conviven allí.

No lo pasan a retirar
Al notar la presencia del alacrán, Giménez se las ingenió para atraparlo en un tarro de helado con la ayuda de una escoba. Luego lo colocó en un frasco de vidrio y denunció el caso, que llegó rápidamente al área de Salud de la Comuna varelense.Sin embargo, la respuesta que recibió no fue la esperada: “Me pidieron que yo viaje hasta la Municipalidad para llevar al alacrán, pero yo ni loca me subo al colectivo con el frasco. Se me llega a caer en medio del viaje y entro en estado de desesperación”, aseguró.

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