Pandemia: La mortalidad dependerá del colapso o el aguante del sistema sanitario

Luego de cruzar la barrera de los 10 mil muertos, y sin un freno al contagio a la vista, la mortalidad del coronavirus se extenderá hasta que llegue y aplique la vacuna. Hay estimaciones que indican, de mínima, otra duplicación de los fallecimientos y, de máxima, un escenario catástrofe con 100 mil víctimas o más.

Por Dr. Daniel Cassola

A veces hablar tanto de números en una situación como la que atraviesa el mundo ahora puede parecer excesivamente frío, pero resulta necesario para pensar los escenarios a futuro, y de estar a nuestro alcance, evitar las peores consecuencias. Allá por marzo, cuando se elaboraban distintas proyecciones de la pandemia en Argentina, podía sonar disparatado cuando se especulaba con cientos de miles de casos hacia fin de año. Cada día no se registraban más de 5 a 10 casos positivos. ¿Cómo íbamos a llegar a ese escenario? Sin embargo, aquí estamos, con una curva que no encuentra pico y entre los países del mundo en los que más se expande la enfermedad.

Por eso es necesario saber qué es lo que se puede esperar al futuro. La última duplicación de muertos se dio en 25 días. El 12 de agosto pasado se alcanzaron los 5 mil muertos. Entre el domingo y el lunes pasado, o sea 6 o 7 de septiembre, a los 10 mil. ¿Esto quiere decir que dentro de un mes, a principios de octubre, los muertos van a ser ya 20 mil? No necesariamente. La enfermedad encuentra límites biológicos en la cantidad de personas susceptibles de contagio, que debería ser cada vez menos, y la propia circulación viral. Por eso todo depende de varios factores, entre ellos la responsabilidad social (o su falta).  

Consultados por Martín De Ambrosio para el diario La Nación, distintos científicos razonaron sobre el futuro y brindaron distintas proyecciones sobre el futuro. Todos indicaron que todavía hay medidas por tomar y que no hay un solo camino hacia adelante. Por ejemplo, Humberto Debat, virólogo e investigador del INTA en Córdoba consideró que “los fallecimientos se podrían reducir drásticamente si se toman medidas restrictivas de vuelta a fase 1”. En esta misma línea, el investigador del Conicet Rodrigo Quiroga proyecta que, si no se toman medidas, “vamos a tener 14 a 16 mil muertos a fines de septiembre, y 20 a 30 mil a fines de octubre”. El número podría trepar hasta los 90 mil si “se deja correr al virus” hasta que llegue la inmunización.

También hay pronósticos todavía más pesimistas. Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, aseguró que «salvo un colapso enorme del sistema de salud, si sigue el aumento por goteo, lento, el número puede andar en el rango de las 100 mil personas». El ex secretario de Salud del gobierno anterior, Adolfo Rubinstein, estima que habrá “entre 30 y 40 mil fallecidos hacia fin de año”. En algo que coinciden todos es que es difícil elaborar un pronóstico “hacia la baja” u “optimista” con los datos que se desprenden en la actualidad. En muchas provincias, por ejemplo, el brote parecería estar recién en un comienzo.

En Rosario, una de las ciudades más importantes del país, se dispuso la vuelta a fase 1 por 14 días. El gobernador de Santa Fe Omar Perotti, que tomó esta medida para ese y otros cinco departamentos de la provincia, dijo, al anunciar las restricciones, que “no es la medida que nos gustaría tomar pero sí la necesaria para evitar la catástrofe”. En ese límite parece estar hoy el margen de la decisión en la Argentina. Entre la antipatía y el desastre. Entre el hartazgo y los hospitales desbordados. La salida del problema todavía está lejos.

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