Océanos de basura

Por Dr. Daniel Cassola

Las Naciones Unidas en 2008 establecieron que el 8 de junio se celebre el Día Mundial de los Océanos para generar conciencia sobre la importancia del ecosistema marino en nuestras vidas y para ayudar a que la sociedad se comprometa en su conservación. Este año, bajo el lema «Limpiemos nuestros océanos», la celebración gira en torno a iniciativas para prevenir la contaminación por plástico y proponer soluciones para unos océanos más limpios.

Los océanos cubren más del 70% de la superficie de la Tierra y producen aproximada-mente el 50% del oxígeno que respiramos. A su vez son reguladores del clima en el mundo, tanto de la temperatura, como absorbiendo gases de efecto invernadero (dióxido principalmente) que los hacen más ácidos. Pero tienen un límite de cuánto pueden absorber y acumular sin que sus condiciones físicas, químicas y biológicas cambien y se vean impactos negativos en sus ecosistemas, y consecuentemente en nosotros.

Las cifras actuales son alarmantes: para el 2050 se estima que podría haber más plásticos que peces en los océanos.  Según la ONU, se estima que globalmente se arrojan al mar 13 millones de toneladas de plástico cada año, lo que equivale a un camión de basura que vacía una carga completa en el océano cada minuto.

“En las costas argentinas, la situación no es diferente. Según un estudio la Argentina está entre los 30 países que más contaminan los mares con residuos plásticos. Y esto obviamente trae tremendas consecuencias para nuestra fauna marina: los lobos marinos se enredan en las redes de pesca perdidas, las gaviotas mueren por ingesta de anzuelos y bolsas, las anchoas de banco se ven afectadas por lastimaduras producidas por  aros de botellas, las tortugas verde corren riesgo por enredamiento en redes y por la ingesta de plásticos y el delfín franciscana sufre por la ingestión de envoltorios, bolsas, sogas y tanzas”, afirma Verónica Garcia, integrante del programa marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

El último censo de basura en playas realizado por Vida Silvestre trae resultados impactantes: en apenas 300 metros cuadrados de playa recogimos más de 5600 piezas de residuos. De ellas el 87% se trata de derivados del plástico (incluyendo pedazos de plástico, colillas de cigarrillos, bolsas, botellas, tapitas, preservativos, sorbetes, entre otros objetos).

En la última década produjimos más plástico que en todo el siglo pasado, y se calcula que cada año se usan 500 mil millones de bolsas plásticas en el mundo. De todo el plástico que se produce, el 50% es para consumo y están diseñados para usarse una sola vez, proporcionando una comodidad momentánea antes de ser descartados, como es el caso de las bolsas,  que se usan aproximadamente por 15 minutos y después se desechan.

Este plástico, que termina en los océanos, contiene una gran concentración de agentes tóxicos conocidos por generar enfermedades que impiden el desarrollo, alteraciones endócrinas, cambios de comportamiento, entre otras problemáticas. Por lo tanto, el plástico ingerido por la fauna marina y que persiste luego en el sistema digestivo, provoca disminución del apetito, bloqueos gastrointestinales, disminución de las enzimas, lo que lleva a problemas en la reproducción, en la alimentación y que en última instancia nos afecta directamente. En los mariscos, por citar una especie comercial, se ha encontrado plástico en sus tejidos que irían directamente a nuestra mesa.

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