No nos acostumbremos

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy comenzamos una nueva semana después de varios días agitados para muchos argentinos. Siento en los últimos tiempos como una percepción de conformismo y anestesia general en torno algunos hechos que son realmente graves.

Venimos de una semana en la que por una protesta sindical, un bárbaro arrojó a otro trabajador desde un puente, causándole heridas gravísimas. El herido decidió no realizar la denuncia correspondiente.

El viernes pasado se registró un paro inmediato de líneas de colectivos luego de conocerse una noticia realmente trágica. Leandro Paz, de 22 años y que había comenzado el lunes anterior a trabajar como colectivero en la línea 56, fue asesinado en el marco de un tiroteo que se produjo entre la Policía Federal y un grupo de delincuentes que intentó asaltar al colectivo. Esto ocurrió en Villa Madero, partido de La Matanza.

En Moreno, la semana pasada también resultó asesinado Pablo Mora, un camarógrafo de 37 años que trabajaba para el programa de televisión Carburando. Mora volvía de trabajar en su moto. Al llegar a un semáforo dos jóvenes intentaron robarle el vehículo. Mora salió corriendo pero los delincuentes le dispararon igual, provocándole la muerte.

Como último dato de violencia, en Lanús los vecinos organizaron una movilización y un acto contra la inseguridad porque en lo que va del año ya son cuatro los muertos en asesinatos violentos en ese barrio. Durante la protesta del último jueves por la noche, un grupo de manifestantes destrozó la fachada de una comisaría en Valentín Alsina.

En otro plano, continúan las amenazas de los grupos vinculados al narcotráfico contra los funcionarios estatales que intentan combatirlos. Luego del tiroteo registrado el año pasado contra la casa del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, la semana pasada fueron amenazados Raúl Lamberto y Matías Drivet, ambos integrantes del área de seguridad de la

provincia. Tanto Lamberto como Drivet recibieron mensajes de texto con amenazas en sus celulares particulares.

Lo peor que puede pasar con todos estos hechos que enumeramos es que los dejemos pasar sin pena ni gloria. Si continuamos sin denunciar a los culpables, si por un trabajador asesinado se realiza un paro y luego el tema pasa al olvido estamos más cerca de perder la batalla contra los delincuentes y los violentos.

Este es el mensaje que queremos dar en el primer día de esta semana. No nos acostumbremos.

.

También te puede interesar...