No hay diversidad cultural sin respeto

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Por Dr. Daniel Cassola

Hoy es el Día de la Diversidad Cultural, anteriormente llamado Día de la Raza, que se celebra en el aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a las Antillas. Al permutar el concepto de raza, que refería a la nueva población producto del mestizaje entre indios y europeos, por el de diversidad cultural se da una noción de amplitud, tolerancia y mayor respeto, justamente, por la diversidad.

Si nos proponemos celebrar con un feriado que ya se adelantó aquello que somos, se deben respetar a todos los componentes que integran de manera determinante nuestra sociedad. Sin dudas ello incluye a los pueblos originarios, que con la anterior configuración se sentían excluidos. Pero también se debe tomar conciencia que uno de los principales grupos dentro de la historia nacional es el compuesto por los inmigrantes, y dentro de ellos, la comunidad italiana ocupa un lugar de absoluta relevancia.

Quien desciende de italianos y siente orgullo por sus orígenes no puede menos que sentir decepción por la situación, ya extendida en el tiempo, que ha sufrido la plaza y el monumento a Colón. Cristóbal Colón o Cristoforo Colombo nació en Génova en torno al año 1436. Se desempeñó como marino en distintas compañías comerciales y a través de su experiencia comenzó a pensar en la idea de llegar a Oriente a través del Atlántico.

El avance del Imperio Otomano sobre Constatinopla había cortado el comercio entre Europa y Oriente. Como los gobiernos necesitaban una solución para ese problema, Colón logró convencer a los Reyes Católicos de España para que financien su expedición. En 1492 el marino genovés arribó al Caribe, a las islas que serían luego las Bahamas. En total realizó cuatro viajes en los que efectuó expediciones por Haití, Cuba, Jamaica, y lo que es hoy la costa de Venezuela en el Caribe. Colón murió en 1506 sin saber que había llegado a América. Creía que más allá de las islas que había explorado se encontraban los puertos de Oriente que tanto buscaba.

Su aporte principal consiste en elaborar las primeras rutas marítimas entre Europa y el continente americano. Colón concluyó con éxito una empresa muy difícil de realizar con escasos recursos. Según distintos biógrafos no solo tenía conocimientos de astronomía, sino que también contaba con una personalidad fuerte y un carácter determinado que le permitieron acometer una empresa que podría costarle la vida.

Los homenajes a su figura no son un invento argentino. Colombia lo lleva en su nombre, al igual que las regiones norteamericanas denominadas Columbia. Hay estatuas con su figura en Chile, Perú, Barcelona y hasta en Manhattan. Y la que había en Buenos Aires significaba un tributo de la comunidad italiana a la nación.

El monumento a Colón que permanece desmantelado en la Costanera no solo es un tributo al almirante genovés, sino que es una ofrenda de la comunidad italiana a la Argentina. Lo financiaron ciudadanos de origen italiano que lo donaron para que embellezca una de las plazas ubicadas en el lateral de la casa de gobierno. A todos ellos, y a quienes se sienten sus descendientes, se les está faltando el respeto.

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