Narcotráfico: del tránsito al consumo y la producción

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Por Dr. Daniel Cassola

Durante años fue motivo de debate el rol de la Argentina en el mercado internacional de estupefacientes. En algún momento no muy lejano estaba claro que el país era un lugar de tránsito. Podría venir la droga desde otros países sudamericanos pero solo para ser redireccionada a mercados más importantes como Europa o los Estados Unidos.

Pero todo cambia, y el mundo del narcotráfico parece ser muy dinámico. Hoy el Papa Francisco afirmó que en los últimos 30 años Argentina pasó de “ser un país de tránsito de drogas a tener consumo y un poco de prevención”. También exhortó a combatir el narcotráfico con “prevención, plena y segura rehabilitación de las víctimas”.

Jorge Bergoglio conoce bien la realidad del mundo narco por su trabajo en los barrios carenciados de la Ciudad de Buenos Aires. Seguramente el barrio que lleva su nombre en la zona sur de la urbe porteña ha visto esa evolución de la operación narco con el correr de los años. Las tomas de terrenos públicos en aquella zona en los últimos años pusieron de relieve esa realidad: al barrio lo controlan los narcos.

Francisco tuvo duros conceptos sobre la realidad argentina: “La prevención de la droga siempre se ve frenada por mil y un problemas de ineptitud de un gobierno y casi no existen programas de prevención”. Dentro del comentario de la máxima autoridad eclesiástica parecen caer todos los que han gobernado al menos un municipio en los últimos treinta años.

Es más, en su exposición, avanzó: «Una vez que (el narcotráfico) avanzó y se radicó en la sociedad es muy difícil. Pienso en mi patria: hace 30 años era un país de tránsito, y ahora es un país de consumo y hasta algo de producción. Es un progreso que se da gracias al compromiso mafioso de los responsables».

Durante la jornada en el Vaticano que se dedicó exclusivamente al tema narcotráfico, Francisco hizo referencias al problema en general y algunas particularidades argentinas. En cuanto a la forma de encarar el problema sostuvo que hay que “remontar la cadena que va desde el comercio de drogas en pequeña escala hasta las formas más sofisticadas de lavado, que anidan en el capital financiero y en los bancos que se dedican al blanqueo del dinero sucio”.

Al encuentro asistieron representantes de 10 países, entre ellos una delegación argentina de la que forman parte el titular de la Sedronar, Roberto Moro; uno de los últimos titulares de ese organismo del gobierno anterior, el cura Juan Carlos Molina; los jueces Daniel Rafecas, Zunilda Niremperger y Sergio Torres, y el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano.

Es deseable que estos funcionarios, junto con los que se quedaron en el país, comiencen a desbaratar al narcotráfico antes de que sea demasiado tarde. Después de todo, el combate al narco fue una de las promesas que elaboró el presidente Mauricio Macri al asumir su mandato. Esperemos que la cumpla.

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