Muchos han salvado su vida gracias al descubrimiento del doctor Agote

Por Dr. Daniel Cassola

Los avances tecnológicos y científicos en medicina se dan de forma constante. Toda mejora en un tratamiento o diagnóstico es el fruto de años de trabajo. Los descubrimientos, por decirlo de alguna manera, se van acumulando. Los científicos de hoy no podrían avanzar sin el trabajo de los científicos de ayer.

Hoy es el Día Nacional de la Donación Voluntaria de Sangre por un hecho que fue crucial para el desarrollo posterior de tratamientos.

El 9 de noviembre de 1914 el Dr. Luis Agote realizó la primera transfusión de sangre segura en el Hospital Rawson. El médico e investigador nacido en Buenos Aires desarrolló una técnica de conservación de la sangre mediante citrato de sodio, lo que permitía evitar la coagulación una vez extraído el fluido.

En el día citado, y con la presencia de las personalidades científicas más importantes del momento, el Dr. Agote transfundió sangre donada por un empleado del hospital a un enfermo que había sufrido graves hemorragias. La sangre había sido conservada con el método de Agote. A los tres días el paciente fue dado de alta en buen estado de salud.

El método que inventó Agote fue revolucionario. Por aquellos meses se comenzaba a librar la Primera Guerra Mundial, por lo que la transfusión de sangre fue un gran aporte para el tratamiento de miles de heridos. El diario estadounidense New York Herald lo destacó como un hito cuyo potencial, por aquellos tiempos, era fenomenal.

Hoy el mejor aporte que podemos hacer a la causa de Agote es la concientización, por lo que es importante que toda la población se entere de la importancia de su aporte. La sangre es necesaria siempre, no solo en casos de emergencia. Todavía no existe un suplemento artificial que pueda reemplazarla.

Además, con el avance de las técnicas y los tratamientos su requerimiento es cada vez mayor. Para graficar tomemos como ejemplo una de las situaciones en las que más sangre se necesita.

Nos referimos a un trasplante. En promedio se utilizan 4 unidades de glóbulos, 10 de plasma y 7 de plaquetas. Para ello se necesitan al menos diez donantes.

Por eso es importante que, siempre y cuando estemos sanos y en buena forma de salud, incorporemos la costumbre de donar sangre. Es la mejor forma de honrar el trabajo que los científicos argentinos desarrollaron hace ya más de un siglo atrás.

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