Medio país bajo los incendios: los posibles efectos en la salud

Tanto en el Delta del Paraná, como en Chaco, Formosa, Corrientes y Córdoba se registran grandes extensiones de incendios forestales. Hay cientos de evacuados y más de 14 mil hectáreas afectadas. Los niños y los grupos de riesgo pueden ser los más afectados por la exposición al humo.

Por Dr. Daniel Cassola

Según consigna el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, el 95 por ciento de los incendios forestales se produce por la mano del hombre. Dentro de las principales causas se advierte que las fogatas y las colillas de cigarrillo mal apagadas son frecuentes, así como también el incendio intencional para, por ejemplo, preparar un área para el pastoreo de animales. Tantos incendios en tantos lugares diferentes y distantes, como por ejemplo Formosa y Córdoba no pueden ser casualidad. Salvo que alguien crea que puede haber una legión de fumadores que olvida pisar la colilla del cigarrillo en medio de la hierba seca.

Es probable que la situación se haya salido completamente de control para quienes iniciaron los fuegos, pero eso no debe quitar del horizonte cuál es la causa del problema. El fuego, seguramente presentado como un accidente, es la forma más barata de preparar un terreno cubierto por vegetación para otra cosa. En Córdoba el fotográfo y activista ambiental Guillermo Galliano, creador de la Fundación Mil Aves, explicó: “No es como nos quiere vender el gobierno de Córdoba, que es un señor endemoniado con una caja de fósforos prendiendo incendios porque es un piromaníaco desquiciado. No es así. Quiero desterrar esa idea que nos quiere vender el gobierno provincial. No es un señor que fue al rally y dejó el fuego prendido. No es la señora que barrió hojas y de repente se le fue el fuego. ¿Eso sucede? Sí, sucede. Pero no en la mayoría de los casos, eso es un muy bajo porcentaje. Los incendios son intencionales y lo digo con todas las letras. Son incendios intencionales, incendios provocados en su gran mayoría”.

Lo que sostienen los activistas cordobeses es que al tiempo de pasados los incendios, que no son novedad en la provincia, aparecen, en los parajes quemados, barrios cerrados y countries. Por otra parte, las organizaciones que pelean porque se promulgue y luego aplique una ley de humedales para proteger estos ecosistemas, sostienen que a futuro la desaparición de áreas de bosques va a profundizar problemas como el de la sequía, que a su vez está dentro de la causa de la expansión de los incendios. Y así el ciclo se vuelve cada vez peor.

En cuanto al enfoque desde el punto de vista de la salud, es importante señalar que el humo de los incendios forestales está compuesto por una mezcla de gases y partículas pequeñas, que puede ser el causante de enfermedad en cualquier persona, incluso en aquellas sanas si están expuestas a una cantidad suficiente de humo en el aire, pero la población infantil constituye uno de los grupos más vulnerables, según afirmaron especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría. El humo de los incendios forestales afecta más a los grupos de riesgo: los adultos mayores, las mujeres embarazadas, los niños (especialmente los más pequeños) y las personas con afecciones respiratorias y cardiacas preexistentes.

Respirar el humo puede tener efectos inmediatos en la salud, entre ellos: tos, dificultad para respirar, irritación en los ojos y garganta, rinorrea, bronco obstrucción, dolor de pecho, cefalea, crisis de asma, cansancio y decaimiento. “Desgraciadamente en muchos países se acostumbra quemar los terrenos para que rebroten los pastos con que se alimenta todo tipo de ganado y también para generar nuevas áreas para el cultivo intensivo, con su consecuente liberación a la atmósfera de grandes cantidades de GEI (gases de efecto invernadero). Esto contamina el aire con material particulado diverso y gases como el monóxido y dióxido de carbono, óxidos nitrosos, metano, ozono, dioxinas y furanos, que contribuyen al aumento de la morbimortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares”, destacó Marisa Gaioli, médica pediatra, secretaria del Comité de Salud Infantil y Ambiente de la SAP.

Si bien en la actualidad nos acucian problemas como la pandemia y la contracción de la economía, más pronto que tarde hay que atender el tema medioambiental. Degradar los ecosistemas en los que vivimos solo va a llevar a que los problemas sanitarios y económicos se profundicen.

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