Más mosquitos en la Ciudad, más riesgo de enfermedades

Por Dr. Daniel Cassola

Ya hace años que periódicamente tenemos que hablar del mosquito aedes aegypti, vector de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya. Desde aquella primera epidemia de dengue en 2009, cuando se acercan los días cálidos la existencia de estos molestos insectos se vuelve una preocupación.

Nicolás Schweigmann, investigador del CONICET y a cargo del Grupo de Estudio Mosquito, explica que los hematófagos vienen ganando terreno. “Estamos mucho peor que en los años anteriores. Nosotros venimos monitoreando la presencia del vector desde el año 1997 y cada vez la actividad del mosquito es más temprana y está apareciendo antes en zonas en las que antes no lo veíamos hasta bien entrado el verano”, explica.

“Este año detectamos que hubo actividad temprana en algunos lugares de la Ciudad y que cambió la dinámica. Antes, el mosquito aparecía en octubre en la zona de General Paz hacia el sur, o en la zona de Villa Ortúzar y Flores. De esos puntos se iba extendiendo hacia la zona de la costa a medida que se acercaba el verano. Pero recientemente detectamos en San Telmo, la zona de la Manzana de las Luces, lugares llenos de criaderos de mosquitos. Esto es un indicador de que estamos muy mal. Si hay en San Telmo, a esta altura del año, significa que toda la Ciudad está mal”, añade el investigador.

“Si llegara a entrar uno de los virus, podemos tener una epidemia. Ya tenemos mosquitos adultos dando vueltas por todos lados. Por eso, que haya o no un brote va a depender de la suerte de los países vecinos tengan o no epidemia”, advierte.

Los especialistas además intentan desmitificar algunas creencias arraigadas en la sociedad, como la necesidad de fumigar. “La auténtica prevención es evitar que haya mosquitos adultos. Si hace falta fumigación es porque falló la prevención anterior. La fumigación está indicada cuando en una zona hay circulación de virus”, explica Marcelo Abril, director de la Fundación Mundo Sano.

“Por eso también es importante ante el primer síntoma recurrir al sistema de atención primaria, para que el sistema de vigilancia lo capte y pueda dar una respuesta oportuna”, añade la doctora Tamara Mancero Bucheli, asesora de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina.

Los vecinos de la ciudad pueden denunciar posibles criaderos en el Sistema Único de Atención Ciudadana (SUACI) o al 147. Hasta el momento recibieron unas 800 denuncias sobre potenciales criaderos. “Una vez que recibimos la denuncia, damos intervención a la comuna y, si corresponde, al Pasteur. Alguien del Pasteur va al lugar denunciado, toca el timbre, pide permiso y revisa el lugar”, añade Julián Antman, gerente operativo de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires.

El aedes aegypti puede poner huevos en cualquier lugar donde se junte agua clara. No necesita gran cantidad de agua, puede hacerlo hasta en una tapita de gaseosa. También en floreros, zinguerías, platos de macetas, gomas abandonadas que acumulan agua, también en los frascos con potus que son tan frecuentes en las oficinas. La prevención es fácil, aseguran los expertos, y no requiere gran inversión. Se trata, principalmente, de higiene y requiere del compromiso tanto del Estado como de la sociedad.

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