Mañana es el día de la audición, el sentido que muchos están en riesgo de perder

Por Dr. Daniel Cassola

Desde hace ya algunos años la Organización Mundial de la Salud insiste en cuidado del oído y la audición. El objetivo es preservar un sentido tan importante como es la capacidad de oír. Por otro lado se busca detectar lo más tempranamente posible, sobre todo en niños, si existe una pérdida o deficiencia auditiva.

Estos recordatorios parten de una necesidad, que está dada por la cantidad de gente que a nivel mundial padece algún tipo de trastorno. Se trata de más de 360 millones de personas, que a nivel global, tienen alguna deficiencia al oír. Además se estima que entre uno y cuatro de cada mil niños pueden sufrir algún impedimento de estas características.

Hay una serie de causas que pueden llevar a principios de sordera. Las infecciones crónicas, o las enfermedades como el sarampión y la rubéola pueden ser determinantes. También los problemas de peso al nacer, las complicaciones en el embarazo, algunos medicamentos y la exposición a ruidos excesivos pueden afectarnos.

Pero también hay toda una serie de factores que pueden derivar en un cuadro en el que se pierde la audición. Los podríamos denominar factores sociales, aunque claro está que los anteriores también tienen que ver con el contexto social en el que se desarrolla un individuo.

Con motivo de esta fecha el Hospital Garrahan informa sobre los casos que se presentan asiduamente. Felizmente existe los que se pueden revertir. Luciano quedó sordo en un accidente cuando tenía 14 años. Pero volvió a escuchar gracias a un implante coclear que realizaron los médicos del Hospital Garrahan. Estuvo tres años sin oír y llegó a pensar que nunca iba a volver a hacerlo. Hoy tiene 18 años y hace cuatro meses que puede escuchar de nuevo.

La cirugía para realizar el implante coclear en el oído derecho de Luciano se llevó a cabo el 17 de octubre del año pasado en el Hospital Garrahan. La otorrinolaringóloga Emilia González Macchi explica que “el caso de Luciano fue muy especial para nosotros, ya que se trataba de un adolescente poslingual que de pronto dejo de escuchar por completo.  En este caso podemos ver la evolución en alguien que vivió la situación de oír y luego volvió a hacerlo a través de un implante coclear; esto nos muestra lo importante que es poder realizar los implantes y cómo cambia la calidad de vida de nuestros pacientes”.

Y hace 4 meses, el 14 de noviembre pasado, llegó finalmente el día de la activación del implante: La primera vez que volvió a escuchar casi 4 años después del accidente. Ahora Luciano tiene que seguir adaptándose a este implante y para hacerlo va una escuela de educación especial por la mañana y a una escuela común, pero con maestra integradora por la tarde. Además realiza controles periódicos en el Garrahan y rehabilitación una vez por semana con una fonoaudióloga en Almirante Brown, donde vive junto a su mamá y su hermana Lucía.

¿Qué es lo que más disfrutó de volver a escuchar? Conocer la voz de su sobrino Taiel, que nació cuando él estaba sordo, escuchar a su mamá, y juntarse a la noche con sus amigos, poder charlar con ellos. “Es todo nuevo. Porque fue mucho tiempo que estuve sordo. Me da vergüenza. Lo uso todo el día en mi casa, pero me lo saco para ir comprar. Pero es lindo, estoy contento”, dice este adolescente que vivió años muy difíciles y, finalmente, ahora está adaptándose a una vida nueva, en la que puede escuchar, otra vez.

El implante coclear es un transductor que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Estas señales son procesadas mediante las diferentes partes que forman el implante coclear, algunas de las cuales se colocan en el interior del cráneo y otras en el exterior.

El Programa de Hipoacusias del Hospital realizó en 2017 29 implantes cocleares, uno de los cuales fue el caso de Luciano. “El implante coclear consiste en una cirugía de alta complejidad que permite escuchar a chicos con hipoacusia severa a profunda bilateral. Hay que recordar que, al ser una prótesis, no cura definitivamente la sordera”, explica la jefa del servicio de Otorrinolaringología del Garrahan, Patricia Bernáldez.

La incidencia de la hipoacusia profunda, es decir sordera, es de aproximadamente 3 cada 1.000 nacidos vivos. En Argentina, la hipoacusia afecta a entre 700 y 2.100 niños al año. La discapacidad auditiva constituye el 18% de las discapacidades en el país, la cual se reparte en un 86,6% de dificultad auditiva y un 13, 4% en sordera. La hipoacusia se genera aproximadamente en un 50% por causas genéticas, un 30% por causas desconocidas, un 10% por casos de meningitis, y el resto por otras causas.

Según la organización, la mitad de la población de entre 12 y 35 años de países con ingresos medios y altos está en riesgo de ver afectada su audición. Esto se debe al uso incorrecto de dispositivos de audio de uso personal, y a la posibilidad de exponerse a sonidos dañinos en lugares de ocio como bares, discotecas, recitales y eventos deportivos.

Por eso hoy es bueno recordar que el cuerpo es uno solo y debemos cuidarlo. En este caso se trata de la audición, el sentido que más está siendo afectado por algunas costumbres que tenemos en el mundo actual.

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