Los únicos privilegiados son los políticos y los jueces

Por Dr. Daniel Cassola

Puede ser cierto que el país atraviesa distintos tipos de emergencias. Si nos fijamos en la situación social el más de 40 por ciento de pobreza y los casi 10 puntos de desempleo constituyen una verdadera emergencia.

Por ello el gobierno diseñó una gran ley o un paquete de leyes que ayer obtuvo media sanción en Diputados y hoy se comienza a tratar en Senadores. Hasta aquí todo es lógico, un nuevo gobierno asumió y tiene derecho a intentar resolver los problemas del país de la manera que crea conveniente.

La ley fue modificada por los aportes de legisladores que están fuera del bloque del Frente de Todos y se eliminaron artículos polémicos que otorgaban facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo.

Luego hay una serie de contribuciones que se denominan “solidarias” para paliar la situación actual. Al parecer un sector de los jubilados no recibirán el aumento que les correspondería por la fórmula de movilidad que perdió estatus legal. Se compensa a quienes perciben la mínima y por seis meses los aumentos se darán por decreto por lo que a ciencia cierta no sabremos si los jubilados ganaron o perdieron hasta marzo, cuando esos aumentos se concreten.

Los productores agrarios deberán pagar retenciones más altas de las que abonaban con el gobierno anterior. La clase media verá grabados sus consumos en dólares. Ya sea cash para ahorrar, pasajes y consumos en el exterior, o servicios que se pagan en moneda extranjera como los populares Netflix o Spotify. Todo saldrá un 30 por ciento más caro.

Los pobres, los indigentes, los desocupados, son los más afectados por años de inflación con recesión. No es a ellos dónde está dirigido el ajuste sino que lo que se intentará es un primer efecto distributivo.

Pero hay algunos que “zafaron” del esfuerzo solidario. Son los políticos y los jueces a quienes no se les congelarán las jubilaciones, que por otro lado son de las más altas que se pueden percibir.

Seguramente haberlos incluido en el ajuste no significaría un gran cambio para los números fiscales pero el mensaje que se da no es el correcto. ¿Por qué todos deben esforzarse y resignar algo mientras una casta privilegiada conserva todos sus beneficios?

El caso de los jueces es doblemente irritante ya que además están exentos del impuesto a las ganancias que deben pagar el resto de los argentinos. Se trata de un segmento de la población que percibe salarios de seis cifras todos los meses. No se está dando el mensaje correcto. Es hora de que los privilegiados bajen de sus pedestales y realmente empaticen con el resto de la población.

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