Los tests rápidos para detectar el coronavirus tienen muchos problemas


Su utilización en Europa fue cuestionada por científicos ya que muchos fallan. Se espera en Argentina un cargamento de este tipo de pruebas de 440 mil unidades. El gobierno quiere tener información sobre el virus en la población asintomática.

Por Dr. Daniel Cassola

Peor que estar enfermo es estar enfermo y no saberlo. Entre todos los desafíos nuevos que supone la pandemia de coronavirus se encuentra el diagnóstico. Aquí y en todo el mundo se toman números que refieren a casos confirmados pero, se entiende, que los infectados por Covid-19 deben ser muchos más.

Los 3031 casos confirmados en Argentina se diagnosticaron por un método muy eficaz que se denomina prueba PCR. Básicamente consiste en tomar una muestra respiratoria de una persona, procedimiento que se denomina hisopado, y luego analizar en un laboratorio el material obtenido para buscar evidencias genéticas del virus. Este tipo de diagnóstico permite diferenciar las especies de virus con gran especificidad, así y todo no tiene una eficacia del 100 por ciento, ya que ningún método diagnóstico lo tiene. Si un resultado PCR da negativo pero el paciente presenta sospecha clínica, porque por ejemplo presenta síntomas compatibles con la enfermedad, la prueba puede repetirse. Realizar pruebas PCR requiere de laboratorios, personal calificado para procesar las muestras y tiempo, ya que el resultado suele obtenerse con una demora de entre 4 y 6 horas.

Como alternativa surgieron los llamados tests rápidos, en principio más baratos y veloces, pero, por las experiencias en Europa, en muchos casos son menos eficaces, al punto que pueden brindar información que no es fiable. Hay dos tipos de tests rápidos, los que buscan anticuerpos en la sangre y los que detectan proteínas del virus en un hisopado respiratorio. Su funcionamiento, para poner un ejemplo, es similar al de los tests rápidos de embarazo.

Ahora bien, ante el apuro que impone la pandemia, los gobiernos han desperdiciado recursos en tests inútiles. En España, el gobierno admitió que compró 640 mil kits de tests a la compañía china Shenzen Bioeasy, que tenían una eficacia inferior al 30 por ciento. O sea de 10 infectados por coronavirus los tests de Bioeasy detectaron solo a tres. Tal grado de falibilidad impide llegar a un dato que sirva para tomar decisiones sanitarias. Es casi una muestra al azar. Otra partida, admitió también, el gobierno español, tuvo una eficacia del 50 por ciento. Problemas similares han tenido los gobiernos de Holanda, República Checa, Grecia o el Reino Unido. En España concluyeron que de los 8 fabricantes a los que les adquirieron tests rápidos solo 2 fueron eficaces.

Hace dos semanas, por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en un comunicado que “recomienda el uso de estos nuevos tests inmunodiagnósticos solo en entornos de investigación”. Y agregaron: “No deberían usarse en ningún otro ámbito, incluyendo la toma de decisiones clínicas, hasta que la evidencia científica que apoye su uso para indicaciones específicas esté disponible. La OMS no recomienda el uso de tests diagnósticos rápidos que detectan anticuerpos para la atención de pacientes, pero anima a que continúe el trabajo para establecer su utilidad en la vigilancia de la enfermedad y la investigación epidemiológica”.

En Argentina tenemos una ventaja que es el tiempo. La pandemia se desató antes en Asia y en Europa. Podemos aprender de los errores y aciertos de aquellos países para no equivocarnos aquí. El gobierno quiere saber cómo y cuánto circula el virus en la población asintomática para relajar o mantener la cuarentena. Ninguna buena decisión se puede tomar con mala información.

.

También te puede interesar...