Los niños obesos en franco crecimiento

06-15

Por Dr. Daniel Cassola

En Argentina el sobrepeso es un problema extendido en toda la sociedad. Según los datos disponibles por la encuesta de factores de riesgos (año 2013), el 58 por ciento de la población presenta exceso de peso, el 37 por ciento sobrepeso y el 21 por ciento obesidad. Son índices realmente altos.

Según comenta la médica especialista en nutrición y directora médica de CRENYF, Virginia Busnelli, “no hay duda de que las tendencias actuales en una sociedad que fomenta los extremos y que pasa de dietas restrictivas, de eliminar, ocultar y demonizar, al punto opuesto de propiciar (sobre todo en los más chicos) la falta de hábitos saludables y la incorporación de la llamada “comida chatarra” como recompensa, está dejando como consecuencia una niñez cada vez más afectada por el sobrepeso”.

Hay una concurrencia de factores que han generado una suerte de tormenta que se manifiesta sobre los índices de peso. Mientras se registra un descenso de la actividad física, el avance de los estilos sedentarios de vida se combina con la ingesta de calorías innecesarias. Una consecuencia lógica de esto es el aumento de niños con riesgo de obesidad, de niños con obesidad y, por último, de niños que directamente sufren las consecuencias del sobrepeso.

En este sentido, entre los niños de 2 a 5 años de edad, el 26 por ciento tiene índices de masa corporal mayores a los deseados, mientras que directamente el 14 por ciento de ellos son obesos.

Según explica Busnelli, “no hay duda de que los factores genéticos son muy importantes, sin embargo la realidad y el alarmante aumento de las estadísticas en una sociedad que promueve hábitos poco saludables marcan una fuerte influencia de los factores ambientales, sociales y culturales que están haciendo estragos en nuestros chicos”.

Asimismo, la especialista recomienda “generar conciencia en los padres promoviendo mayor confianza en sus hijos, mejorando su estilo de vida en cuanto a la alimentación y alentando a los niños a volver al juego físico, a disfrutar de las actividades al aire libre y ayudarlos, así, a desarrollar habilidades motoras e incorporar hábitos saludables que los acompañarán a lo largo de toda su vida. El tiempo al aire libre es una buena manera de alentar el juego, disminuyendo todo lo posible las horas de pantalla que los mantienen totalmente abstraídos del mundo”.

Ante la celebración del día del niño quizás el mejor regalo que le podamos hacer sea una pelota, o una bicicleta, o algún objeto que lo aliente a moverse. La obesidad a tan temprana edad puede ser un lastre que un niño deba arrastrar durante toda su vida.

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