Los mercaderes de la angustia que buscan enriquecerse con la pandemia de coronavirus


Los precios de los insumos médicos al por mayor se dispararon desde que comenzó la crisis sanitaria generada por la propagación del Covid-19. Incluso desde el Estado admiten y denuncian aumentos de hasta el 3000 por ciento. ¿Por qué termómetros digitales, provisiones de oxígeno y elementos al por mayor no están regulados?

Por Dr. Daniel Cassola

“El riesgo no puede ser negocio para nadie”. Con esta frase el presidente Alberto Fernández anunció la semana pasada su estrategia para lidiar con todos aquellos que le ponen precio a las mercancías necesarias para atravesar la crisis generada por la expansión de los contagios de coronavirus. La extensión de la emergencia sanitaria le permite al Estado destinar partidas para comprar de urgencia lo que sea necesario sin pasar por una licitación. Además, se dispuso que los precios de una canasta que incluye productos de higienes y alimentos se retrotraigan al 6 de marzo. Dos ejemplos: el alcohol en un envase de 250 cc debería conseguirse a 80 pesos, un paquete de arroz de un kilo a 54 pesos.

Para hacer cumplir las restricciones en la remarcación el presidente anunció que la AFIP, el Ministerio de Trabajo y la oficina de Defensa de la Competencia iban a perseguir a quienes osen subir los precios por encima de los límites estipulados. “Voy a usar el aparato del Estado en favor de la gente. No voy a tolerar a los pícaros”, enfatizó el presidente al hacer públicas las medidas.

No a todos les llegan los mensajes en esta crisis que atraviesa tanto Argentina como el mundo. Así como hay quienes todavía intentan irse de vacaciones en medio de la cuarentena y circulan por la vía pública sin consideración por las precauciones que hay que tomar para evitar contagios, están los proveedores de insumos médicos que quieren multiplicar sus ganancias y emerger de la crisis como nuevos potentados.

Hay mucha preocupación en quienes deben organizar las tareas necesarias para afrontar la crisis sanitaria en las clínicas que atienden a la seguridad social en el conurbano bonaerense. En primer lugar, porque el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tiene 249 de los 387 casos de coronavirus confirmados, que al 24/3 informó el Ministerio de Salud. Según los especialistas los casos van a seguir aumentando, y por lo tanto es más probable que aumenten más tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el conurbano bonaerense.

La principal preocupación, sin embargo, tiene que ver con la provisión de los insumos médicos necesarios para afrontar la crisis. Todos los precios se dispararon sin ningún tipo de control. Los proveedores de oxígeno no entregan equipos salvo que se pague al contado, cuando en el mundo de la salud la cadena de pagos tiene otros tiempos ya que, por ejemplo, las obras sociales abonan sus prestaciones a 90 días o más. Las fábricas de barbijos o dicen no contar con stock o pretenden cobrar precios que quintuplican los valores de hace un par de semanas.

Otro ejemplo bien concreto es el de los termómetros infrarrojos o láser, esos que vemos que utilizan a raíz de esta crisis en los aeropuertos de todo el mundo. En este punto se volvieron necesarios para detectar rápidamente si alguien presenta fiebre. Las clínicas y los hospitales los necesitan para hacer triage rápidamente ni bien los pacientes llegan para evitar aglomeraciones, y por lo tanto, más contagios. Pero también es esperable que las distintas dependencias, públicas o privadas, con concurrencia de público masivo los comiencen a utilizar. Contar con estos aparatos es necesario. Hace algunos días se podían adquirir a aproximadamente 3500 pesos. Hoy se venden por un precio que oscila entre los 35 y los 40 mil pesos. Solo quince días después.

¿Será que el Estado no les permite facturar estos precios y buscan hacerse la América con los demás sectores de la salud? ¿O son tan inescrupulosos que buscan la ganancia extraordinaria a raíz de la angustia que provoca la pandemia sin mirar a quién necesita  comprarles?

Por lo pronto hay dependencias estatales que están atravesando los mismos problemas que las clínicas que buscan abastecerse de lo básico para afrontar la situación actual. Aunque son muy pocos los que lo dicen. En este sentido, el ministro de Salud de la provincia de Chubut, Fabián Puratich, pidió a los “proveedores sanitarios que sean responsables porque hay insumos que aumentaron en un 3000 por ciento”. En conferencia de prensa el funcionario dijo ayer que “aprovecharse de una catástrofe nos tiene que avergonzar a todos como sociedad”. “Vamos a ser muy severos en cuanto a las multas por los precios, queremos pedir responsabilidad a los proveedores”, cerró.

Así como el Estado garantiza el precio del paquete de fideos o del frasquito de alcohol también debería hacer hincapié en que quienes deben proveer de insumos cumplan con los precios vigentes antes de la crisis. Todos van a incrementar sus ventas. Además está en juego la salud y la vida de millones de argentinos que podrían contagiarse o demorar su atención si es que lo necesario falta. Si persisten en la angurria y el desenfado para facturar es potestad del Estado utilizar sus poderes para garantizar que los proveedores cumplan con lo que es lógico. Tiempos extraordinarios pueden requerir medidas extraordinarias. Es deseable que no haya que llegar a ese punto.

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