Los médicos sienten que están “perdiendo la batalla”

Ayer se publicaron dos cartas abiertas a la sociedad en la que ruegan que se respeten los cuidados para evitar los contagios. Los profesionales dicen estar agotados. El Ministerio de Salud comenzó, en sus partes diarios, a informar en qué zonas el sistema sanitario está en o a punto del colapso.

Por Dr. Daniel Cassola

Luego de leer la carta que la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) publicó ayer se puede notar la preocupación, el cansancio y también el dolor que sienten los profesionales. Por si hace falta aclararlo, la SATI, como tantas otras instituciones médicas, no tienen una orientación política determinada sino que son sociedades que forman los especialistas para organizar sus actividades, congresos, publicaciones y demás cuestiones que hacen a la vida de los profesionales de la salud. Solo en situaciones de extrema gravedad pueden llegar a efectuar una carta y difundirla, como lo hicieron ayer.

Entre otras cosas allí dicen que “los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando” y que “la mayoría de las Unidades de Terapia Intensiva del país seencuentran con un altísimo nivel de ocupación”. “La cuestión principal, sin embargo, es la escasez de los trabajadores de la terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores, no pueden multiplicarse. Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes. Estas cuestiones deterioran la calidad de atención que habitualmente brindamos”, continúa la carta.

En otro párrafo expresan que “ahora sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos; encerrados en la Unidades de Terapias Intensivas con nuestros equipos de protección personal y con nuestros pacientes, sólo alentándonos entre nosotros”. En este sentido los profesionales ruegan porque se termine con las concentraciones y aglomeraciones de gente: “Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte! Porque nadie sabe cuándo el virus los infectará”.

El pedido de los intensivistas es que se cumpla con las siguientes medidas: distanciamiento social (permanecer a más de 1,5 metros), uso de tapabocas (cubriendo nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o alcohol gel), no aglomerarse, no hacer fiestas. En la misma línea, un grupo de profesores de la Faculta de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata publicó otra carta en la que hablan de “una de las crisis sanitarias más graves de la historia argentina”. Allí repiten algunos de los conceptos en los que hizo hincapié la SATI y sostienen que por la situación de los recursos materiales y la situación del personal de la salud “puede repetirse el escenario que vimos en otros países”.

En cuanto a las autoridades sanitarias la novedad es que hoy a la mañana comenzaron a informar con más detalles cuáles son las zonas en las que el sistema sanitario colapsó o está próximo a hacerlo. El secretario de Calidad en Salud del Ministerio de Salud de la Nación, Arnaldo Medina, refirió hoy que General Roca y Cipoletti, en Río Negro, están en un 100 por ciento de ocupación de camas, mientras que la ciudad de Mendoza y el gran Mendoza rondan el 90 por ciento, al igual que San Salvador de Jujuy.

Desde hace unas semanas la pandemia en Argentina parece haber subido de nivel. Este fenómeno ahora se comienza a notar en el sistema de salud. Tanto en el agotamiento de los recursos como en el hastío de los profesionales. Si la situación continúa empeorando el próximo paso puede ser hacia dentro de un abismo que, desde marzo, se está buscando evitar.

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