Los medicamentos suben más que la inflación y hay pacientes que no pueden continuar con sus tratamientos


Por Dr. Daniel Cassola

En 2018 la inflación en Argentina fue del 47,6 por ciento. A su vez los medicamentos aumentaron un 66,5 por ciento según publicó recientemente la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).

Según los especialistas los adultos mayores, a la hora de ajustar sus consumos de medicamentos, eligen algunas drogas y dejan de lado otras. En cambio los jóvenes compran los productos fraccionados, en cantidades pequeñas. En cualquiera de los dos casos la continuidad de un tratamiento se pone en riesgo.

 “Hace tiempo venimos advirtiendo que la crisis está impactando en la conducta de los pacientes en las farmacias. Dos años atrás, dijimos que consultaban precios y se llevaban el más barato. Pero ahora, en cambio, están cortando los tratamientos”, subrayó Georgina Giraldi, vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba.

 “Lo que más nos preocupa es que muchos discontinúan o alargan los tiempos de toma entre un comprimido y otro. En el mostrador, manifiestan que el dinero no les alcanza”, advirtió Giraldi.

Tratamientos para el colesterol, paliativos del dolor, suplementos vitamínicos, antiinflamatorios y medicamentos para facilitar la circulación son los que más interrumpen los pacientes. En cambio, los remedios para la hipertensión y la diabetes no dejan de comprarse porque son vitales para las personas que los consumen.

 “Cortar un remedio contra la gastritis puede provocar una úlcera. Si no se corrige una intoxicación hepática, se puede producir una mala absorción de vitaminas y minerales. Y, por consiguiente, una desnutrición. Un producto que se abandone para la osteoporosis puede provocar quebraduras. En cualquier caso, disminuye la calidad de vida”, advirtió la farmacéutica.

Los adultos mayores son los más afectados por esta situación porque son los que consumen la mayor cantidad de medicamentos. Médicos generalistas y de terapia advierten con frecuencia que pacientes con enfermedades crónicas que se descompensan por motivos sociales y económicos. Gran parte son adultos mayores con Pami.

Supuestamente el desbalance se produce porque los insumos médicos están atados al dólar y los salarios aumentan según las paritarias, que prácticamente en todos los rubros cerraron por debajo de la inflación.

Las tres fuentes de acceso a los medicamentos se ven golpeadas en épocas de crisis. En primer lugar, los aportes de las obras sociales y prepagas que crecen al ritmo de los salarios y por debajo de la inflación. En segundo lugar, se encuentra el Estado, que comienza a recortar los programas de distribución gratuita de medicamentos. En último lugar, las personas tienen un menor poder adquisitivo y eso se ve reflejado a la hora de comprar medicamentos por su cuenta.

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