Los jóvenes comienzan antes con el consumo de alcohol y hay más episodios de intoxicación aguda


Por Dr. Daniel Cassola

Los consumos en nuestra sociedad parecen estar en constante movimiento y transformación. En cuanto al alcohol hay una tendencia que parece no revertirse. Con el tiempo se está acelerando el primer contacto con la bebida.

Hoy la edad de inicio es alrededor de los 13 años, con un mayor consumo en los fines de semana en un período corto de tiempo. De la misma manera, se registra un aumento en el ingreso a las guardias por intoxicación alcohólica aguda y las complicaciones relacionadas.

El Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia (PNSIA) y el Programa Nacional de Prevención y Lucha Contra el Consumo Excesivo de Alcohol, identifican al Consumo Episódico Excesivo de Alcohol (CEEA) como una de las problemáticas de mayor importancia en la situación de salud de los adolescentes, pudiendo provocar  accidentes viales, suicidios, embarazos no planificados entre otros.

«El alcohol es una sustancia psicoactiva que tiene efectos sobre el sistema nervioso central, con la capacidad de cambiar la percepción, el estado de ánimo y el comportamiento, dependiendo de la graduación alcohólica que posea la bebida, la cantidad de consumida, presencia de otras drogas, la tolerancia de cada organismo y si hay enfermedades preexistentes», describió Valeria El Haj, directora médica de Vittal.

La  intoxicación aguda por alcohol se asocia con comportamientos no deseables como los accidentes de tránsito, la violencia doméstica, los homicidios, suicidios y peligros de muerte por envenenamiento.

Los síntomas de la intoxicación alcohólica dependen de los efectos inhibidores sobre las neuronas del sistema nervioso central. Las manifestaciones clínicas, de acuerdo a la cantidad consumida, van en aumento y pueden incluir euforia o llanto inmotivado, comunicación aumentada, tiempo de reacción alargado, con disminución de eficacia para la ejecución de actos complejos, alteraciones en la marcha y los reflejos, temblor en dedos, disminución de agudeza visual y auditiva, vómitos, cefalea y mareos.

En instancias más graves se suman otro tipo de reacciones como visión borrosa o doble, incoordinación muscular, disartria, hipotensión arterial y taquicardia, hipoglucemia e hipotermia, somnolencia, luego estupor marcado, hipotensión, bradipnea, hiporreflexia, hipoalgesia y amnesia temporal.

Finalmente, hipotensión con bradicardia, apnea, arreflexia y analgesia superficial y profunda, con graves alteraciones del medio interno, acidosis metabólica, hipoxemia, hipoglucemia e hipotermia y riesgo de paro cardio-respiratorio.

El consumo prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de sangrado de estómago o esófago, inflamación y daños en el páncreas, daño al hígado, desnutrición y riesgo de cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello.

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