Los cinco millones de chicos argentinos pobres deberían ser la prioridad del momento


Por Dr. Daniel Cassola

Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) alertó que casi cinco millones de niños y adolescentes son “doblemente pobres”. De acuerdo al escrito, poco más del 41% de los menores, que representa a unos 4,7 millones de chicos, viven en hogares cuyos padres no llegan a cubrir la canasta básica y tienen vulnerados derechos fundamentales.

En otras palabras, están mal alimentados, duermen en casas sin agua potable o cloacas, tienen problemas para acceder a la educación y escaso nivel de atención sanitaria. El informe muestra como en los últimos años la situación se agravó y precisa que la llamada “pobreza multidimensional infantil” aumentó 4 puntos entre 2017 y 2018 y al menos 600.000 chicos, de entre 0 y 17 años, pasaron a estar por debajo de la línea de la pobreza por ingresos, pero además tienen déficit de alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información o estimulación temprana y educación.

Textualmente indica que “el 63,4% de los niños y adolescentes estaba privado en el ejercicio de al menos un derecho y 51,7% vivía en hogares pobres en términos monetarios. Un 41,2% de la infancia era doblemente pobre (en el ejercicio de derechos y por pobreza monetaria). Esta doble carencia se incrementó entre 2017 y 2018 en 4,1 puntos porcentuales”. Además, “del 63,4% de chicos que no logran ejercer plenamente al menos uno de los derechos considerados, un 18,9% no logra hacerlo en niveles humanamente inaceptables”.

La UCA detectó que el 22,9% de los niños tienen carencias en el espacio de la vivienda, 19,1% en el acceso a la información, 18,5% en los servicios de saneamiento básicos (agua e inodoro con descarga), 17,4% en el acceso a la atención de la salud, 13,4% en la estimulación en los primeros años de vida y en la educación luego, y 8,7% en el acceso a la alimentación”.

En el conurbano bonaerense la situación es aún más preocupante: el 74,8% de la población infantil tiene problemas de pobreza estructural mientras que en el 89,8% de las villas o asentamientos se profundiza esta grave situación de falta de alimentos, salud, higiene o atención sanitaria en los chicos.

Teniendo en cuenta la edad, los adolescentes son los más carenciados: 73,5%, frente a 60,8% entre los de 4 a 12 y 62,2% entre los de 0 a 3 años. Los niños que viven en hogares de clima educativo bajo (padres que no completaron la escuela secundaria) tienen casi 3 veces más chances de tener al menos una privación que sus pares de hogares de clima educativo medio-alto (cuyos padres tienen nivel universitario incompleto o más). Y los niños que viven con uno solo de sus padres están más expuestos a experimentar privaciones que aquellos que viven con ambos padres (70,9% frente a 62,3%).

.

También te puede interesar...