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Los ACV se pueden prevenir


Por Dr. Daniel Cassola

El accidente cerebrovascular (ACV), es una enfermedad provocada por un taponamiento o rotura de una arteria en el cerebro. Es tan frecuente que está considerada la tercera causa de muerte en la argentina y el mundo.

Si se produce porque se obstruye una arteria cerebral se denomina “isquémico”. En cambio, cuando se rompe una arteria cerebral y se forma un hematoma en el tejido, es un ACV hemorrágico. Cualquiera sea su tipo, debe tratarse de inmediato para que no queden secuelas. Se calcula que nueve de cada diez personas que lo padecen quedan con alguna discapacidad o daño cerebral.

El 30% de las personas fallecen el primer mes, lo que significa de 39.000 a 60.000 muertes anuales en Argentina por esta causa. Los factores de riesgo son hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, alcohol y dislipemia (alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en la sangre).

El 77% de los ACV corresponden a un primer evento, lo que pone de manifiesto la importancia de la prevención primaria. Las evaluaciones más recientes de los especialistas señalan que a nivel global hay al menos 40.000 casos nuevos por año. Esta cifra podría disminuir en gran medida si la población se enfocara en la prevención.

Si bien hay factores de riesgo preeminentes como la edad (a mayor edad, más probabilidades de contraer un accidente cerebro vascular), haber sufrido previamente un evento vascular cerebral y/o tener antecedentes en la familia, que no podemos modificar, hay otros como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, la vida sedentaria, el tabaquismo y el consumo de drogas, que se pueden alterar mediante la intervención médica.

Saber de qué se trata un accidente cerebrovascular, detectar cuáles son sus síntomas y trabajar en los factores de riesgo modificables es una manera de prevenir y curar.

Dado que el ACV tiene estas particularidades, su tratamiento requiere de la acción coordinada de un equipo profesional multidisciplinario que comprende desde la recepción del llamado a la ambulancia, la asistencia en la ambulancia, el rápido traslado a un centro capacitado para realizar los tratamientos de urgencia y los estudios diagnósticos que se requieran.

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