Las mentiras que inyecta el movimiento antivacunas en la sociedad


Por Dr. Daniel Cassola

La historia se compone de avances y retrocesos en distintos campos, y la salud no está exenta de este fenómeno. No siempre se avanza en dirección al progreso. La manifestación más cabal en la actualidad está dada por el auto proclamado movimiento contra las vacunas.

En todo el mundo occidental se registran grupos e individuos que cada vez que pueden diseminan su equivocado mensaje sobre las vacunas en la sociedad. Estados Unidos es uno de los epicentros de este fenómeno. Allí se propagan mensajes como “inyecta enfermedad, espera enfermedad”, “mis hijos, mi elección” o el lisérgico “las vacunas causan cáncer”.

Las vacunas llevan años de desarrollo, ciencia y experimentación. No llegan a los planes que impulsan los estados porque sí, sino porque se ha probado su eficiencia y seguridad. Antes de las vacunas, por ejemplo, la poliomelitis era una enfermedad común. Hoy los jóvenes, por suerte, no saben de qué se trata.

Los efectos adversos de las vacunas son en un su mayoría leves y se informan periódicamente en los boletines correspondientes de las autoridades sanitarias. El único efecto que puede tener la difusión de estos mensajes es que menos gente se vacune.

El fenómeno está lejos de estar aislado en Estados Unidos. En Italia, el gobernador de Friuli Venezia Giulia Massimialino Frediga, es un férreo opositor de la vacunación obligatoria y sufrió en carne propia el efecto de su prédica: debió ser internado al contraer varicela. En España, el Colegio de Médicos de Madrid suspendió a una médica por un año por propagar la teorías falsa, quizás la más popular, sobre las vacunas: que causan autismo.

Las vacunas están bajo sospecha y son el foco de un movimiento global “antivacunas”, arraigado en el miedo, la desconfianza y, en última instancia, la desinformación. Para muchos científicos, las vacunas son víctimas de su propio éxito.

“La gente no ve el sarampión, no ve muertes por varicela o poliomielitis, entonces no entiende lo serias que eran estas enfermedades. Si no las ven, no les temen. Y como existe tanta información errónea sobre las vacunas, las vacunas se convierten en aquello a lo que se tiene miedo, más que las enfermedades”, cuenta Tara Smith, profesora de Epidemiología de la Universidad Estatal Kent, en Kent, Ohio.

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