La vocación contra la desidia

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El Hospital Gûemes, en Castelli, provincia de Chaco.

Por Dr. Daniel Cassola

En Chaco, una pediatra debió trabajar más de cuatro días seguidos sin descanso debido a que no había nadie disponible para remplazarla. Se trata de Rosana Medina, de 31 años, médica del Área de Neonatología del Hospital Güemes de Juan José Castelli.

La doctora, luego de estar 48 horas de guardia, el pasado miércoles 10 de febrero se retiró a su hogar. Solo 16 horas más tarde, ya en el jueves 11, volvió al hospital. Hasta el lunes por la mañana no se retiró del hospital.

Según contó el lunes se fue del hospital antes del mediodía “porque no daba más, estaba agotada física y mentalmente”. Además explicó que durante varios días intentó que le manden un reemplazo y habló con el director del hospital, quien no le ofreció ninguna solución y solo le pidió que no abandone el servicio.

Rosana Medina incluso mandó a buscar al director del hospital con una ambulancia a su casa pero tampoco tuvo éxito. El lunes se enteró que la máxima autoridad del centro de salud había decidido tomarse vacaciones. Para ese entonces, la pediatra había pasado casi una semana de guardia, con solo 16 horas de descanso.

Allí entró en una crisis de nervios. A la falta de respuesta por parte de los responsables se sumaba el trajín de atender a 10 bebés en las incubadoras de terapia, 27 habitaciones completas con recién nacidos, la sala de partos y las consultas espontáneas. Ella y dos enfermeros para todo ese trabajo.

Durante el último fin de semana, Medina, ante la falta de respuesta del director, se comunicó con las autoridades de salud de la provincia. Incluso habló con el ministro de Salud de la provincia, Luis Gómez Samela, quien se sorprendió por su situación. Antes de abandonar el hospital, Medina dejó constancia de la situación en el área contable del centro de salud y en una comisaría.

El médico para reemplazarla recién llegó el lunes por la tarde y se retiró el martes por la mañana. Los pacientes de neonatología estuvieron sin atención durante seis horas el lunes, y luego durante prácticamente un día, hasta el miércoles a la mañana. No hubo casos de gravedad pero sí complicaciones, según contó luego Medina.

Actualmente la doctora está con licencia por enfermedad y admite que le costó conciliar el sueño luego de tanto estrés. Sin embargo sostuvo: “La gente que me quiere se preocupa por mi salud y a mi me preocupa la salud de mis pacientes”.

Sin dudas, son los médicos quienes sostienen, en muchos casos, el sistema de salud público. En este caso queda reflejada la vocación de una joven profesional contra la desidia de un sistema que no ofrece respuestas.

Y pensar que hace poco decían que los médicos habían perdido la vocación…

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