La uveítis causa el 30 por ciento de los casos ceguera en el mundo

Por Dr. Daniel Cassola

Es probable que muchos de ustedes ni siquiera hayan oído hablar de la patología responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de ceguera a nivel mundial. Quizás otros males como las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular, la retinopatía diabética y los accidentes en la superficie del ojo sean más conocidos como causa de pérdida de la visión.

La uveítis es una inflamación de la parte interna del ojo que causa malestar y dolor en el paciente. Existen dos grandes grupos: las uveítis infecciosas -difíciles de diagnosticar pero con un tratamiento más rápido- y las autoinmunes (o no infecciosas), un tipo más complejo, ya que pueden volverse crónicas. Dependiendo a la parte interna del ojo que afecte se subdividen en: anterior, intermedia, posterior y panuveítis.

Esta enfermedad si no es diagnosticada y tratada a tiempo, puede generar complicaciones como cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina, atrofias del nervio óptico e incluso ceguera. A nivel global, entre 20 y 50 personas en el mundo por cada 100 mil habitantes la padecen. Y si bien no existe un registro que certifique la cantidad de afectados en Argentina, al extrapolar estos datos globales serían cerca de 20 mil personas.

Las dolencias de los pacientes con esta enfermedad son variadas. Entre los principales síntomas oculares están la disminución de la visión, ojo rojo, fotofobia, visión de flotadores o neblinas en el ojo, y dolor en el globo ocular. Además, pueden presentarse alertas de dolencia no oculares como cefaleas, mareos, disminución de la audición o zumbido de oídos que pueden estar presentes en algunas entidades clínicas de uveítis.

La uveítis se presenta en una edad en la que los pacientes están en el período más activo de su vida profesional y laboral. Entre el 70 y 90% de los casos sucede entre los 20 y 60 años de edad, y en la mitad de los pacientes se inicia entre la tercera y cuarta década de la vida, afectando mayormente a las mujeres que a los hombres. «Es una enfermedad propia de los adultos jóvenes. Los inconvenientes que produce, su tratamiento y el seguimiento alteran la capacidad productiva de estos pacientes a tal punto que deben cambiar de empleo o a veces ausentarse de sus actividades por largos períodos», explicó Cristóbal Couto, Jefe de la sección Uveítis del Hospital de Clínicas José de San Martin.

Si bien por el momento no existe una cura para esta enfermedad, existen nuevas opciones terapéuticas para acompañar a los pacientes. La uveítis es tratable y en muchos casos es factible disminuir los síntomas y mejorar notablemente la calidad de vida. Los más recomendados son los tratamientos biológicos, ya que actúan más específicamente, posibilitando en un alto porcentaje disminuir la inflamación ocular.

En el país existe el Grupo Argentino de Uveítis (GAU), una organización en el que especialistas trabajan en colaboración para mejorar los tratamientos. «Uno de nuestros objetivos es realizar un estudio multicentrico epidemiológico de las uveítis en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores», afirmó Couto.

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