La tercera fase de la cuarentena se extendería, al menos, hasta el jueves 23 de abril


Si bien se agregarán algunas actividades a los servicios esenciales se planean controles más estrictos en la vía pública. El gobierno nacional considera que el transporte público puede ser el principal foco infeccioso.

Por Dr. Daniel Cassola

La principal idea del gobierno en este punto es endurecer la cuarentena allí donde hay circulación comunitaria del coronavirus. Fundamentalmente se trata del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Córdoba, Santa Fe, Chaco y Tierra del Fuego. En principio se prevén controles más estrictos en los accesos, las autopistas y avenidas.

A los gobernadores, vía videoconferencia, el presidente Alberto Fernández les planteó que por estos días ve “relajamientos que preocupan”, por lo que lejos de su mente está el fin de la cuarentena y la reactivación de las actividades tal como funcionaban antes del 20 de marzo.

El diagnóstico de la evolución de la enfermedad aquí es que el pico no llegó y quizás aún esté lejos. “Nos estamos preparando para más contagios”, aseguró el presidente. “Estamos tratando de hacer más lentos los contagios”, es otra de las ideas que están en el primer mandatario.

Para quienes vuelvan a circular por la calle los asesores del Ministerio de Salud recomiendan mantener la distancia, óptimamente de un metro y medio, así lo aseguró el infectólogo Pedro Cahn. “Si cada uno de los argentinos somos capaces de cumplir con las medidas de esta cuarentena administrada, de esta segunda fase, es probable que podamos seguir adelante liberando más actividades pero si no lo somos es posible que tengamos que dar un paso atrás”, comentó Cahn, lo que deja entrever que hoy por hoy no hay una fecha de cese de la cuarentena.

Desde el punto de vista del sistema de salud, la secretaria Carla Vizzotti sostuvo que “no hay una evidencia de un aumento en la demanda de atención y mucho menos un desborde”. Al día de la fecha hay 96 camas ocupadas en servicios de terapia intensiva por personas que están cursando una infección por coronavirus.

En cuanto a la educación en el gobierno se ve con buenos ojos lo dispuesto por la Universidad de Buenos Aires, que postergó sus clases presenciales para el primero de junio. En los jardines de infantes, escuelas primarias y colegios secundarios aún no hay una fecha cierta de reanudación y, por ahora, la idea es continuar con las actividades virtuales.

Desde el punto de vista político la primera fase de la cuarentena fue exitosa para el gobierno. Mientras la pandemia estalló en el mundo y las muertes se contaron, y aún se cuentan, por miles en España, Italia, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, en Argentina no parece haber un gran foco de infección, a pesar de los más de 1500 casos positivos y los 63 muertos.

Pero luego de la prolongación de la primera parte de la cuarentena aparecieron los problemas. El pago a jubilados fue pésimamente organizado y aparecieron pagos de precios desorbitados en las compras de alimentos por parte del Ministerio de Desarrollo Social, al parecer no por corrupción sino por torpeza. La economía seguramente rija la tercera fase. La pregunta es, ¿Cuánto puede aguantar la ya deteriorada economía argentina antes del colapso total? ¿El Estado puede funcionar como auxilio de todos los sectores, evitar el cierre de todas las empresas afectadas?

Son preguntas que surgen a medida que se desarrolla una situación inédita aquí y en el mundo. Hoy cuesta imaginar el corto plazo. La realidad ha superado, una vez más, a la ciencia ficción.

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