La segunda ola deja a la vacunación sin tiempo


Con una mejora en la llegada de vacunas, que es lo que se prevé, hacen falta dos meses más para completar la vacunación de los grupos de riesgo. Mientras tanto la segunda ola avanza con un promedio de 12 mil casos en los últimos dos días. Récord de positivos en la Ciudad de Buenos Aires.

Por Dr. Daniel Cassola

La carrera entre la segunda ola estaba planteada desde que se pudo frenar el rebrote que se produjo entre diciembre y enero. Dos cuestiones permanecían en la incertidumbre. La primera era cuándo se iba a desatar la segunda ola de contagios. Resultó de una puntualidad ya que ni bien comenzó el otoño los casos se dispararon, aunque ya se venía registrando un paulatino crecimiento desde antes. La confirmación de la circulación de las nuevas cepas, especialmente la de Manaos y la del Reino Unido, oscurecen el panorama.

De a poco y dentro del margen que creen posible, los gobiernos comenzaron a tomar medidas. Primeros se restringieron los viajes a Reino Unido, México, Brasil y Chile. Luego se impusieron una serie de barreras para desalentar el turismo al exterior. Ahora cada gobierno provincial o municipal comienza a implementar las restricciones que considera necesaria (y juzga posibles). Ayer las autoridades de la provincia de Buenos Aires lanzaron una serie de medidas, que si bien no son drásticas, podrían anunciar a otras más duras que están por venir.

“Tenemos subidas explosivas esta última semana”, comentó el ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán sobre los registros de contagios en las últimas jornadas. Por eso es que el gobierno provincial tomó la decisión de suspender las actividades recreativas entre las 2 y 6 de la mañana en 110 distritos de su territorio. Como ya sucede en la Ciudad de Buenos Aires, ningún negocio, bar o restorán podrá estar abierto durante esa franja horaria. A su vez, la provincia limitó a un máximo de 10 personas las reuniones sociales y anunció que, de continuar este ritmo de aumento de casos, se analizará la definición de nuevas restricciones.

“Todavía no tenemos la necesidad imperiosa de llevar a cabo un cierre absoluto, pero no creo que estas medidas sean suficientes para frenar la segunda ola. Es indispensable conseguirnos todo el tiempo que podamos para poder seguir vacunando”, explicó el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak. “Queremos transmitir la enorme preocupación de todo el gobierno por la dimensión casi explosiva que está teniendo la confirmación de nuevos casos. Es una situación que no habíamos visto hasta ahora, esta progresión tan explosiva pone en riesgo la capacidad de respuesta de todo el sistema. No solo en cuestión de camas, sino por la velocidad con la que llegan nuevas personas a internarse”, amplió Gollán. Solo para marcar un ejemplo, el domingo pasado se registró un aumento de casos del 215 por ciento en comparación con el domingo anterior.

El panorama sanitario en la Provincia de Buenos Aires coincide con lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires, en donde el lunes se registró la mayor cantidad de contagios desde que comenzó la pandemia. “Hay una tensión entre la segunda y el ritmo de la vacunación”, sostuvo el ministro de Salud porteño Fernán Quirós, para decir lo mismo que sus colegas bonaerenses con otras palabras. La idea es que la vacunación no llegará a tiempo para evitar la segunda ola, que dependerá de otros factores.

“Hubiera sido preferible que la segunda ola hubiese ocurrido dentro de dos meses, porque entonces íbamos a tener vacunado a un altísimo porcentaje de las poblaciones de riesgo. Pero hay que adaptarse a las circunstancias”, sostuvo Gollán. “El objetivo es llegar en estos dos meses al mayor porcentaje de esos 5 millones y medio de personas que componen la población de riesgo. Si en abril llegamos a 2,5 millones, estaríamos protegiendo a los que tienen mayor riesgo dentro del riesgo”, agregó.

“Es cuestión de tiempo. Necesitamos tiempo para vacunar y para que, durante el proceso de vacunación, las personas puedan desarrollar defensas. No creo que estas medidas sean suficientes para frenar la segunda ola, pero es indispensable conseguir todo el tiempo que podamos para poder seguir vacunando”, finalizó Kreplak. Los ejemplos en el mundo sobran. Más de media Europa continúa confinada a pesar del inicio de la primavera. El dato que más preocupa de la experiencia pasada por estos países es que en muchos de ellos la segunda ola fue más numerosa en contagios y en muertes que en la primera. Aquí los registros se acercan al peor momento de 2020 mientras a la vacunación todavía le falta un largo trecho por recorrer. 

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