La salida debe ser siempre la democracia

Por Dr. Daniel Cassola

Se viven tiempos agitados, difíciles en América Latina. Nuestra región no se ha caracterizado, en general, por la estabilidad económica y democrática. Todo parecería estar atado de forma tan precaria que el más mínimo viento en contra puede llevarse todo puesto.

Es necesario aprender del pasado para poder vivir mejor en el presente. Ya ha habido demasiadas dictaduras por estas tierras, cada una con sus muertos y sus desapariciones. La democracia no debería estar en cuestión, todas las soluciones posibles a nuestros problemas han de buscarse por dentro del sistema.

Argentina, con mucho esfuerzo, lleva 37 años de democracia, el período más grande en su historia. La crisis económica más severa, en 2001, se procesó por dentro del sistema democrático. Levantamientos de algunos sectores de la población, como el del campo en 2008, también. Probablemente no seamos ejemplares en muchas cosas pero al menos en las últimas décadas pudimos atravesar las crisis desde dentro de la democracia.

En Bolivia se viven horas de violencia y tensión. A un muy discutido proceso electoral en el que el presidente Evo Morales buscaba una cuestionada re reelección le siguió una escalada de violencia que terminó desatando un proceso en el que parece reinar la acefalía. Mientras tanto se discute si hay o no golpe de Estado. ¿Hace falta que los militares tomen el poder para hablar de golpe de Estado? ¿O basta con que las fuerzas militares y de seguridad se rebelen y depongan al presidente?

De cualquier manera Morales cuenta con un mandato válido hasta enero de 2020. Las elecciones deberían ser el camino para solucionar el conflicto en Bolivia. Siempre la voluntad popular debe expresarse y la forma más ordenada para que ello ocurra son comicios libres y transparentes. Vivimos en sociedades de decenas de millones de habitantes, por lo que la representación es necesaria.

Pero no solo en Bolivia debería buscarse una salida democrática a la crisis. Chile y Venezuela, con sus particularidades, también nos muestran ejemplos de situaciones indeseables a partir de romper el orden constitucional. Desde que el presidente venezolano Nicolás Maduro obtuvo de forma ilegítima su mandato rompió la democracia en su país. La salida, una vez más, debería ser a través de elecciones limpias y sin candidatos proscriptos.

Chile continúa atravesando horas difíciles. Su presidente Sebastián Piñera desató una ola de violencia al declararle la guerra a su pueblo. Luego recapacitó pero las marchas pidiendo su dimisión continúan inundando las calles de todo el país. Si se llegara al punto donde la presidencia de Piñera es insostenible hay que ahorrar las alternativas violentas para convocar a elecciones.

Si hay algo que nos une a todos los latinoamericanos es nuestro pasado lleno de sangre, dictaduras y violencia. Es necesario recordar una vez más que la salida siempre debe ser la democracia.

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