La próximas tres semanas son “clave” para el desarrollo de la segunda ola


En ese lapso se define o el desmadre de la pandemia o la contención mientras se vacuna a los grupos de mayor riesgo. Todavía no hay consenso entre Ciudad y Provincia para adoptar medidas aunque es esperable que haya novedades pronto. Ayer hubo nuevo récord de contagios en CABA: fueron más de 2400.

Por Dr. Daniel Cassola

Por estas horas hay dos o tres puntos en los que los distintos gobiernos y autoridades sanitarias tienen consenso. Primero, lo básico, ya nadie niega el desembarco de la segunda ola de contagios, más contagiosa y mortífera que la primera en muchas partes del mundo. En segundo lugar queda claro que por este camino se marcha hacia el colapso que en buena medida se evitó durante el año pasado. Lo que resta acordar es qué hacer para detener la oleada de contagios de Covid-19 que azota al país pero sobre todo al AMBA.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, adelantó hoy en una conferencia de prensa que las medidas serán “localizadas y transitorias, sin impactar en medidas productivas comerciales y acciones de esparcimiento que no son fuente de infección, y tratando de impactar lo menos posible en la educación y la presencialidad”. El límite entre los términos es muy delgado. ¿Hay comercios no productivos? ¿Hay ahora acciones de esparcimiento que son fuente de infección y están permitidas? Si se restringe la circulación, mediante la suspensión del transporte público u otras medidas de control inevitablemente se afectará el desarrolla de actividades comerciales, como la gastronomía.

En cuanto a las estrategias a seguir en estas próximas semanas que son clave las discrepancias están entre los funcionarios bonaerenses y los porteños, como casi siempre durante la pandemia. La postura llevada por el viceministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak es la de un cierre muy estricto durante un corto período de tiempo. Un plan que trascendió es el de restringir la circulación durante la noche, de 22 a 6. Solo quienes tengan permisos podrán andar por la vía pública. De día las actividades se mantendrían como hasta ahora.  Así, entre las 22 y las 6 no habría comercios ni actividades recreativas ni transporte público. La medida golpearía a algunos sectores, como la gastronomía, pero sería corta, de no más de dos semanas.

Al parecer los funcionarios porteños están lejos de esa postura pero no tanto. El cierre que avalarían empezaría más tarde, a medianoche. También buscaría reducir la cantidad de gente en encuentros sociales y volcarían más efectivos para el control en la vía pública. Por otra parte, hablan de medidas que se puedan acatar y cumplir, y que no sean devastadoras para los locales gastronómicos que hasta aquí sobrevivieron.

En cualquier caso es esperable que en algún momento de esta semana se anuncien restricciones nocturnas. Resta saber cómo serán y por cuánto tiempo se aplicarán. Las proyecciones indican que de no haber cambios la segunda ola le va a ganar por mucho a la vacunación de los grupos más vulnerables, con las consabidas consecuencias en los índices de contagio y mortalidad. Las próximas dos semanas son clave. Resta saber ahora cuál va a ser la hoja de ruta para enfrentarlas.

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